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Sobre Moonlight escrita y dirigida por Barry Jenkins

Sobre Moonlight

Ocho años han pasado desde su conocido romance “Medicine for melancholy”, ahora el guionista y director Barry Jenkins vuelve con esta cinta, en la que se nos narra la escandalosa llegada a la edad adulta de un joven del sur de Florida a lo largo de dos décadas. Moonlight se convierte en un drama inolvidable que une raza, sexualidad, masculinidad, identidad, familia y amor que coloca a Jenkins como uno de los realizadores estadounidenses más destacados por su capacidad para expresar los sentimientos puros de anhelo y dolor, y su evolución con el paso de los años.

Mediante un trío de ingeniosos actores, está protagonizada por Alex Hibbert, Ashton Sanders y Trevante Rhodes, interpretan así al mismo personaje durante tres fases diferentes de su vida, Moonlight relata la historia, de un joven marginal de Miami. En la que Jenkins muestra de forma muy hábil su vida a través de tres capítulos distintos: pasando de ser un niño inseguro y vacilante para convertirse en un adolescente intimidado que trata de lidiar con su emergente identidad sexual, hasta convertirse en un hombre adulto. Viendo algunos de esos momentos clave de cada etapa de nuestra vida que terminan formando nuestra propia identidad y definen nuestro destino.

Moonlight cuenta además con un nutrido y experimentado reparto Naomie Harris (“Spectre 007”), la que da vida de forma muy soberbia a la madre soltera y una adicta al crack mientras intenta criar a su hijo entre intensas luchas personales, Janelle Monáe (que debuta como actor con esta película), André Holland (“Selma”) y Mahershala Ali (nominado recientemente a un Emmy por “House of Cards”), que da vida a uno de los mentores del joven Chiron durante estos turbulentos años.

Moonlight, joven Chiron

Las raíces de la producción de Moonlight

Moonlight fue concebido en una escuela de teatro como el proyecto de fin de curso del reconocido dramaturgo de Miami Tarell Alvin McCraney, ganador de una beca MacArthur en 2013 y miembro de la Steppenwolf Theatre Company de Chicago, cuya trilogía “Hermano/Hermana”, que habla de la planificación urbanística de Luisiana, le convirtió en uno de los dramaturgos más destacados de la experiencia afroamericana. Presentó el cortometraje “In Moonlight Black Boys Look Blue” al Festival de Cine de Borscht de Miami, que se dedica a exhibir obras de artistas regionales que forjan la identidad cinematográfica de Miami a través de historias que “van más allá del retrato típico de una ciudad bonita pero banal y fiestera”. Se marchó después a Londres con una residencia dramatúrgica con la Royal Shakespeare Company, pero McCraney no olvidó esa obra.

En 2013, la productora Adele Romanski (“Morris from America”, “El mito de la adolescencia”) estaba ayudando a Jenkins a decidir cuál sería su siguiente proyecto cinematográfico tras “Medicine for melancholy”. El dúo, amigos desde la universidad, comenzó reunirse cada dos semanas, y así volaron ideas de un lado para otro hasta que empezaron a tomar forma una docena de proyectos sólidos. Uno de ellos era la evocación de McCraney de su propia juventud en Miami, que había caído en manos de Jenkins gracias a un intermediario en el Festival de Borscht. “Tarell hizo un gran trabajo capturando los sentimientos de un chico negro y pobre de los suburbios de Miami”, explica Jenkins. “Lo vi como una oportunidad para rescatar algunos de mis propios recuerdos de infancia y traspasarlos a la pantalla, filtrados a través de la maravillosa voz de Tarell. La raíz de su experiencia fue a su vez la raíz de la mía: una unión perfecta”.

Casualmente, Jenkins creció en el mismo barrio tosco de Liberty City donde McCraney creció y donde se desarrolla gran parte de Moonlight. También colaboró con el Festival de Cine de Borscht. “Chlorophyl”, el cortometraje de Jenkins de 2013, era una evocación de 17 minutos de su Miami natal que enfatizaba los cambios producidos por la renovación urbanística. El cortometraje incorporaba algunos de los temas de “Medicine for Melancholy”, como los desplazamientos, la gentrificación y el anhelo de amor y conexión con los demás en medio de la alienación urbana.

Jenkins y McCraney no se conocieron cuando eran niños, pero sus años de formación fueron curiosamente similares. Asistieron a las mismas escuelas primarias y secundarias (a pesar de la diferencia de edad) y ambos se hicieron artistas para trabajar temas cercanos a sus propias experiencias, tratando asuntos como la identidad y la masculinidad. Lo más curioso es que ambos crecieron en hogares en los que sus madres se enfrentaban a una severa adicción a las drogas. La madre de Jenkins sobrevivió a su batalla y lleva siendo seropositiva 24 años, mientras que la madre de McCraney finalmente sucumbió al SIDA.

La pieza original de McCraney se centraba en la relación entre un joven de Liberty City y un narcotraficante local, que se convierte para él en una especie de padre sustituto cuando el chico tiene que lidiar con el acoso social, la adicción a las drogas de su madre y un sentimiento omnipresente de soledad que finalmente termina en tragedia. A saltos entre la infancia y la adolescencia, pero profundamente arraigada en temas como la masculinidad, la identidad y el entorno, “In Moonlight Black Boys Look Blue” examinaba la naciente identidad homosexual de su protagonista Chiron en un entorno desafiante. “Era importante para mí mostrar desde el principio el papel del entorno en la vida de Chiron”, dice McCraney. “La gente sabe cosas sobre él antes de que él mismo las sepa. Todos quieren etiquetarle antes de que él incluso entienda lo que eso implica. Esto nos pasa a todos, ya seas hombre, mujer, negro, blanco, heterosexual o gay. Hay momentos en que nuestro entorno decide cómo somos. Nuestra forma de responder ante eso es una verdadera lucha, e influye profundamente en cómo se desarrollará nuestra vida”.

Para su adaptación, Jenkins se centró en ampliar los tres capítulos de la historia, explayándose en un episodio de la vida adulta de Chiron que en la pieza original de McCraney se resumía en una mera llamada, e igualando en importancia las tres etapas del viaje del joven protagonista desde la infancia hasta la edad adulta. Moonlight comienza con el joven Chiron de 10 años (apodado Little) que huye de los matones del barrio hasta que el narcotraficante Juan lo rescata y se convierte en su mentor y guardián extraoficial, con la ayuda de su encantadora novia Teresa. En el segundo capítulo, Chiron coquetea con Kevin, su primer amor adolescente; se enfrenta al declive de su madre Paula y sufre un incidente traumático en la escuela que cambiará el curso de su vida. En el tercer capítulo vemos al Chiron adulto (ahora conocido como Black) luchando con la frustración sentimental que ha obstaculizado su identidad por su incapacidad para expresar sus sentimientos. En una secuencia virtuosa ambientada en un restaurante de Miami, Chiron se reúne con Kevin de una manera inolvidable e inesperada.

Tras leer la adaptación de Jenkins, a Romanski le cautivó la emotiva expresión de lo que supone llegar a la mayoría de edad. Aunque Moonlight se ambienta en un lugar muy específico, habla de temas que conectan con cualquier persona que sienta que no encuentra su lugar en el mundo. “El guión me desgarró”, comparte Romanski. “Me identificaba totalmente con la historia de Chiron incluso siendo mujer y blanca. Mucha gente, da igual su raza, género, edad y sexualidad, puede identificarse con los sentimientos del “otro”. Puede que Moonlight sea un drama sobre la un chico negro y gay que llega a la edad adulta, pero el núcleo de la historia es la universalidad de la alteridad”.

Una de las facetas más potentes de “Moonlight” es que la película fue concebida por un hombre heterosexual que trabajó a partir de un material enraizado en la experiencia personal de un hombre abiertamente gay, aunque la identidad sexual no sea el tema primordial de la película, ya que ante todo se impone la sutileza e introspección de Jenkins. En última instancia, Moonlight va más allá de las etiquetas y los eslóganes: cuenta una historia universal a través de las catárticas luchas personales de un joven. “Barry es una persona muy introvertida y discreta”, explica Romanski. “No muestra mucho de sí mismo más allá de su núcleo de gente de confianza. Moonlight le permitió contar una historia única que tenía que ver con su propia experiencia, pero a la vez accedió a ella a través del trabajo de adaptación que se convirtió en la historia de Tarell”.

Los productores Jeremy Kleiner y Dede Gardner, copresidentes de la productora Plan B Entertainment de Brad Pitt, admiraban el trabajo de Jenkins desde que vieron “Medicine for melancholy”, a la que elogian por la complejidad de emociones y por su luminosa belleza. Los ejecutivos de Plan B contactaron con Jenkins poco después del lanzamiento de “Medicine for melancholy”, pero no fue hasta 2013, en el marco del Festival de Cine de Telluride, que su trabajo colaborativo comenzó a arraigar. Plan B estrenaba “12 años de esclavitud” en el Festival, y casualmente Jenkins era el moderador en la ronda de preguntas del post-screening junto con el director de la película, Steve McQueen. Tras pasar un tiempo juntos en Telluride, Kleiner, Gardner y Jenkins hablaron de trabar juntos, así que Jenkins y Romanski llevaron a Plan B el guión de Moonlight para que fuera su próximo proyecto.

A Kleiner y a Gardner les conmovió profundamente lo que leyeron. “La escritura era increíblemente hermosa y, como su guión anterior, la estructura era de una gran elegancia y simplicidad”, comenta Kleiner. “Barry tiene una extraordinaria capacidad para crear y para capturar espacios íntimos, específicamente entre dos personajes. Sabe introducirse en el estado emocional interior de una manera que no ves venir, y de pronto estás en las profundidades del corazón humano”. Gardner agrega: “Barry piensa que el mundo entero se esconde en el espacio de una conversación. Sólo un guionista y director con mucho talento podría trasladar eso a la pantalla”. Plan B firmó poco después de la lectura, y la financiación de Moonlight se completó a principios de 2015, cuando A24 hizo su primera incursión en el mundo de la producción y se unió al proyecto.

El casting de Moonlight

Comenzó con la audaz decisión de Jenkins de mostrar la evolución de Chiron durante varias etapas de su vida, desde los 10 años y hasta los 30, sin envejecer a un solo actor a lo largo de los tres capítulos de la película. Este desafío considerable requería que el equipo de casting encontrara a tres actores distintos que pudieran transmitir la misma sensación interior a lo largo de los años sin verse nunca durante el rodaje. Para dar vida a Chiron por triplicado, Jenkins contó con la directora de casting de Los Ángeles Yesi Ramírez (“Gemini”, “The Loner”), que también es de Miami. En el pasado Ramírez estudió para ser defensora juvenil y trabajó frecuentemente con niños en riesgo de exclusión en Florida. “Por eso se cruzó este guión en mi camino”, comenta Ramírez. “Chiron necesitaba a alguien que lo ayudara. Conozco a estos niños. He trabajado con ellos”.

Los cineastas sabían desde el principio que el actor que interpretase a Little tenía que ser de Miami. Jenkins y Romanski peinaron las calles de la ciudad colgando anuncios de casting y visitando escuelas por diversos barrios en busca de un joven que pudiera interpretar este papel crucial. Finalmente descubrieron a Hibbert y le grabaron para que otros le vieran. Cuando Ramírez vio la audición, le impresionó la curiosidad y la intensa vulnerabilidad que se manifestaba en sus ojos. Todos tuvieron claro que tenía que ser él.

Chiron adolescente

Para el Chiron de 16 años, Ramírez estuvo viendo a adolescentes de todo el país, revisando cintas de casting y books de actores y navegando por Internet en busca de vídeos de estudiantes de instituto en la modalidad de artes escénicas. Al final, los cineastas se decantaron por Ashton Sanders, a quien Ramírez descubrió por primera vez durante uno de sus numerosos castings en Los Ángeles. Sanders había rodado una película independiente y participó con un pequeño papel en “Straight outta compton”, pero sobre todo destacó por su quietud e impasibilidad, atributos cruciales para Chiron en el segundo capítulo de la película.

Trevante Rhodes, una estrella de atletismo de Louisiana que fue descubierto por un agente de casting en el campus universitario de Texas e inmediatamente contratado para rodar con Nicolas Cage, postuló primero para el papel del Kevin adulto del capítulo tercero. Pero el equipo de casting, incluidos Ramirez, Jenkins y Romanski, le detuvieron a mitad de la prueba al darse cuenta de inmediato de que el musculoso y masculino Rhodes era más adecuado para el papel de Black, el Chiron adulto. De pronto, el actor relativamente desconocido se hizo con uno de los papeles principales, que le exigía llevar el peso de los tres Chirons. “Como directora de casting puedo decir que pocas veces tengo tan claro qué papel es para un actor sólo con verle caminando, pero con Trevante así es como fue”, comenta Ramírez. “Además de masculinidad, poseía la vulnerabilidad que necesitábamos para que el público empatice con este personaje”.

Gracias a este casting fortuito, los tres Chiron conectan a la perfección durante las tres partes de película, a pesar del hecho de que Hibbert, Sanders y Rhodes no se parecen mucho y que nunca se cruzaron durante el rodaje. “Tuvimos suerte, porque dimos con los mejores actores para cada parte”, dice Ramírez. “Pero también tenían en común el hilo que une las tres etapas: una intensa vulnerabilidad. Los tres actores lo expresaban con la mirada, ayudando a dar una imagen total de la vida de este personaje”. Jenkins agrega: “No es común ver en pantalla hombres negros a los que se les permita exteriorizar lo que sienten en lugar de hablar o ser activos todo el rato. Los tres actores resultaron ser geniales exteriorizando sus sentimientos”.

Para Rhodes, el mayor desafío que le supuso la interpretación de Chiron adulto fue mantenerse fiel al núcleo emocional del personaje oculto detrás de una “armadura” física de musculitos y tableta de chocolate, y de un nombre muy opaco. “Black es un hombre introvertido y preocupado que esconde su verdadero yo porque tiene miedo de que la gente descubra quién es realmente”, explica Rhodes. “El título Moonlight se refiere a un brillo en la oscuridad o a todas aquellas cosas luminosas que nos da miedo mostrar. Todos hemos tenido en algún momento de la vida una lucha como la de Chiron, ya sea en un momento puntual o durante toda la vida. El que diga que nunca se ha escondido detrás de una máscara hay algo de sí mismo que no conoce”.

Chiron adulto

Básicamente, Moonlight es una historia sobre la masculinidad y cómo se expresa en un entorno específico como el barrio de Liberty City en Miami, donde fue rodada la mayor parte de la película. Allí, la vida criminal se mezcla con la vida cotidiana y las figuras paternas adquieren esa ambigüedad. En el caso de Juan, un narcotraficante local que protege a Chiron mientras suministra crack a su madre, el papel requería a un actor que pareciese feroz pero que en el fondo albergase amabilidad y paternalismo. “Hay varias capas diferentes en un personaje como Juan”, explica Jenkins. “En esta película trabajamos sobre la masculinidad negra, pero la exploramos a un nivel más profundo en el entorno de una ciudad empobrecida. Necesitábamos a alguien que pudiera resultar muy amenazante y al momento siguiente muy cariñoso”.

Los cineastas decidieron que a Juan lo interpretaría el actor de teatro y de cine Mahershala Ali, cuyo papel más importante hasta la fecha era el del influyente exsecretario de prensa Remy Danton en la serie de Netflix “House of Cards”, y cuya filmografía incluye “Los hombres libres de Jones”, “Los juegos del hambre: Sinsajo” y la serie de Netflix “Luke Cage” de Marvel. Romanski acababa de trabajar con Ali en otra producción, “Kicks” de Justin Tipping, y había quedado profundamente impresionada por su trabajo. Durante el rodaje pensó en él para el papel de Juan, y le mencionó que tenía un proyecto que le pasaría tan pronto como estuviera listo.

En una breve pero asombrosa actuación, Ali en el personaje de Juan le da a Chiron información valiosa que le ayudará a sobrevivir durante años, de forma que cuando sea adulto encarnará una versión de Juan. “Es una figura paterna para Little, lo cual es importante porque necesitamos pensar que tiene a alguien que lo guíe por la vida”, explica Ramírez. “Y además Juan no es precisamente el típico al que asocias como una figura paterna. Mahershala es un actor intenso y emocional, pero también tiene una gran capacidad para consolar”.

El actor André Holland (“The Knick”, “Selma” “42”) muestra un aspecto diferente de la masculinidad en el tercer capítulo de Moonlight con una luminosa y serena interpretación de Kevin adulto, que aporta una sensación de calma y facilidad que en última instancia ayuda a Chiron a dejar de esconderse. Al principio del proceso de casting se barajó el nombre de Holland, que había aparecido en varios trabajos de McCraney, incluida la trilogía “Hermano/Hermana”, para el papel de Juan. Sin embargo, el multifacético actor de teatro y de cine grabó una prueba para el papel de Kevin que hizo llorar al equipo de casting, y de esta forma quedó clara la elección. “André está muy cómodo en su personaje, señalando a Chiron el camino a través de su apertura”, explica Jenkins. “La única persona con la que se ha permitido ser íntimo es la que arroja a Black el salvavidas, y a través de André termina alcanzando la libertad. Kevin le dice a su viejo amigo: no voy a empujarte, no voy a forzarte, sólo voy a ofrecerte esta luz…”.

El último de los actores masculinos en ser escogidos para Moonlight resultó ser el más complicado, debido al sexo explícito del segundo capítulo de la película entre los amigos adolescentes Kevin (el más experimentado) y Chiron, que está comenzando a lidiar con su sexualidad. Ramírez vio a cientos de actores antes de escoger al promiscuo Kevin, incluidos raperos, músicos, incluso actores emergentes y no profesionales. Al acercarse la fecha de la producción, desesperada, buscó por Internet y encontró al actor emergente Jeremy Jharrel en el programa de teatro del instituto de arte dramático LaGuardia en la ciudad de Nueva York, donde se estaba graduando. “Muchos grandes actores salieron de esa escuela, y además ya había cumplido 18 años”, explica Ramírez. “Fue un alivio encontrar a alguien que realmente nos gustó en lugar de tener que conformarnos con quien fuera”.

Dos figuras Maternales muy diferentes

Para equilibrar tanta masculinidad en Moonlight, hay un par de papeles femeninos dispares, pero a la vez similares, que abarcan diferentes aspectos de la maternidad y que son interpretados con la pasión unificadora de una recién llegada a la gran pantalla y de una profesional experimentada. La actriz británica Naomie Harris interpreta a la madre de Chiron, Paula, durante las tres etapas de una vida frenética devastada por la drogadicción. En el primer capítulo, Paula es una madre soltera sobreprotectora que trata de alejar a su hijo de Juan, el narcotraficante local. En el segundo capítulo es ya una adicta que descuida las necesidades de Chiron y sólo se preocupa por conseguir su próximo chute. En el capítulo final, se reconcilia con el Chiron adulto tras años de distanciamiento.

Ramírez llevaba pensando en Harris desde principios de los 2000, cuando la actriz fue ovacionada por su visceral interpretación en “28 días después” de Danny Boyle, un papel que requería una gran expresividad física y emocional. “Cuando he visto sus películas nunca he pensado que esa era Naomie interpretando un papel”, comenta Ramírez. “Consigue encarnar a cada personaje que interpreta, ya sea un detective en “El gran golpe” o una diosa marina en las películas de “Piratas del Caribe”. Esa cualidad era importante para Paula, porque es importante creer que la mujer está pasando por esos trances y al mismo tiempo empatizar con ella porque no es más que una madre trabajadora con un hijo pequeño”.

Para Harris, una actriz de Cambridge que ni bebe, ni fuma, ni toma drogas, sumergirse en un personaje tan problemático y complejo fue una experiencia emocionalmente dolorosa. “Tenía que inventarme gran parte de su historia para poder interpretarla”, dice Harris. “Paula es una mujer trabajadora que no sólo se dedica a tomar drogas. Tiene una gran adicción al crack, y constantemente escoge su adicción por encima de su propio hijo. Una de las cosas más importantes al interpretar cualquier personaje es aprender a empatizar con él. Tienes que encontrar una conexión profunda y tener una gran comprensión respecto a las elecciones que hace alguien como Paula para poder interpretarla”.

Harris se preparó para el papel estudiando cómo era la vida de los drogadictos de la época en que Jenkins y McCraney eran niños, cuando el uso del crack en Estados Unidos estaba en pleno auge. Muchos de los adictos eran mujeres que también se dedicaban a la prostitución o habían sufrido abusos sexuales. “Se drogaban para adormecerse al no soportar las profundas heridas emocionales y el trauma que habían sufrido”, explica Harris. “Las drogas las transformaron, y la persona que había detrás quedó completamente oculta. Me fue mucho más fácil empatizar con Paula cuando la vi como una persona encerrada dentro de sí misma”.

Contrasta con el estado frecuentemente alterado de Paula la tranquila Teresa, la novia de Juan que se convierte en madre sustituta de Chiron. El casting de Teresa fue otro gran reto para Ramírez, que fiel al guión comenzó buscando actores latinos para lo que originalmente era un personaje cubano-americano. “También pensamos que sería una gran oportunidad para que alguien apareciera de forma inesperada”, explica Ramírez. El productor Jeremy Kleiner instó al equipo de casting a considerar a alguien fuera de esos parámetros, pero acorde con la naturaleza desafiantemente inclasificable de la película. Ramírez reunió una extensa lista de opciones no convencionales, y al considerar el mundo de la música pensó en Janelle Monáe.

Monáe, una artista de R&B que frecuentemente comparada con James Brown, mostró un lado diferente de sí misma después de hacer un casting con Ramírez para otra película. “Me sorprendió”, dice Ramírez. “Era muy emotiva, y tenía una gran gama interpretativa”. Al equipo de casting le impresionó la capacidad camaleónica de la cantante para transmitir calma y serenidad, y más aún para educar. “Para Teresa era importante sentirse maternal y tranquila”, añade Ramírez. “Porque Paula no cumple ese papel para Chiron”.

Miami es ella misma

Moonlight también emana una sensación indeleble del lugar en que se desarrolla, iluminando la ciudad de Miami y convirtiéndola en un personaje más, de la misma manera que San Francisco cobró vida en “Medicine for melancholy”, la anterior película de Jenkins. Muchas de las personas involucradas en la película, incluidos Jenkins, McCraney, Romanski y Rodríguez, nacieron en Florida. Cada uno de ellos se ha visto afectado por Miami de diferentes maneras.

Para McCraney, la ciudad es un lugar diferente a cualquier otro por la forma en que engulle y agarra a sus habitantes y a sus visitantes en un exuberante abrazo. “Es el único lugar que entiendo perfectamente pero que a la vez no puedo explicar del todo”, señala McCraney. “Miami está repleta de problemas estadounidenses, pero parece de otro mundo porque es un paraíso. Es difícil pensar en nuestras rutinas de 9 a 5 cuando hace calor y hay palmeras balanceándose a tu alrededor. También hay algo atemporal en la ciudad, y eso es precisamente lo que captura “Moonlight”: experimentas una sección transversal de lo que es Miami, sin escatimar en la plenitud del lugar”.

Para Ramírez, es la gente singular de la ciudad lo que más destaca y da su sabor único al área metropolitana, y a “Moonlight”. “La gente en Miami son personajes muy distintos”, explica Ramírez. “Tengo recuerdos vivos acerca de muchas personas. Es un ambiente acogedor y reconfortante, incluso si eres extranjero, especialmente cuando encuentras lugares comunes con otros”.

Para Romanski, que dice que Miami es “un personaje muy importante en la película”, la luz del sur de Florida sigue siendo una de las características más palpables de la ciudad, bañando la historia con un distintivo resplandor. “La luz de Miami suele ser percibida como dura porque hay mucha luz solar directa”, explica Romanski. “Pero la humedad del aire le da una textura increíble. Combinada con la exuberancia del entorno, sientes cómo la luz se vuelve dolorosamente hermosa”.

De un vistazo Moonlight

El director de fotografía James Laxton (“Camp X-Ray”, “El mito de la adolescencia”), que fue a la escuela de cine Florida State University con Jenkins y más tarde rodó junto a él “Medicine for melancholy”, se enamoró rápidamente de Miami, de su gente cálida, su arquitectura, colores, idiomas y atmósfera, que en gran parte influyeron en el estilo visual saturado de Moonlight. “Miami es como miles de mundos diferentes que colisionan”, explica Laxton. “Las influencias caribeñas y cubanas se mezclan con las tradiciones sudamericanas, los ricos comparten el mismo espacio con la gente más pobre, y hasta los colores vivos utilizados para pintar casas y edificios son únicos de esta ciudad. Además, el clima tropical propicia que haya verde casi en todas partes: es casi fluorescente”.

Jenkins supo desde el principio que quería rodar su segundo largometraje en Cinemascope, contando su recurrente colaborador Laxton para dar vida en el formato panorámico a las personas y lugares que dotaron a “Moonlight” de su enorme fuerza emotiva. “Teníamos un dicho entre nosotros durante el rodaje: esto no es neorrealismo”, explica Jenkins. “La historia era sólida, pero también creció de muchas maneras”. A través de la exuberante fotografía de la película, Laxton halla poesía visual en los rostros del reparto y en el suntuoso telón de fondo urbano que tan lejos está de “El precio del poder” o de “Corrupción en Miami”. Genera amplios cuadros alrededor de la temática de la película para sugerir lo opuesto a la claustrofobia o la limitación: los actores se sienten a la deriva en las calles y barrios de una ciudad que Jenkins describe como plana, ancha, ilimitada, con preciosas vistas del cielo. “Queríamos que “Moonlight” fuera una película inmersiva”, añade Jenkins. “Los personajes a veces miran directamente al espectador, como si estuviera allí con ellos en Miami”.

Rodando en Liberty Square

Jenkins y su equipo rodaron “Moonlight” en una zona de Miami conocida como Liberty Square, parte del barrio de Liberty City en el que viven Paula y Chiron durante el segundo capítulo de la película. Frecuentemente se habla de este barrio como uno de los más peligrosos de Estados Unidos: ha aparecido en varios episodios de la serie documental criminalística “The First 48” y en la letra del grupo de rap hardcore 2 Live Crew, cuyos miembros crecieron allí. “Queríamos contar una historia auténtica así que fuimos a barrios y a lugares que fueran importantes en la vida de nuestros personajes”, señala Romanski. “Para algunos miembros del equipo, era la primera vez que trabajaban en un barrio difícil, incluso para los que habían vivido décadas en Miami”.

Para Jenkins, que nació en Liberty City y se fue de Miami después de la universidad para establecerse en la Costa Oeste, era importante trasladar la belleza de los barrios que le marcaron de joven, igual que marcan a Chiron durante la película. “Liberty City es una de las zonas más empobrecidas de Miami, pero en la película vemos sus colores explosivos”, dice Jenkins. “Todos los edificios tienen bellos tonos azules, rosados y naranjas. No se han pintado en 40 años, pero el color sigue ahí”. “Moonlight” resulta a veces grave, ya que trata temas serios, pero quería capturar la inesperada vitalidad de esos barrios y sentir esas luces y colores de Miami”.

Para Laxton, que creció en la zona de la Bahía de San Francisco antes de trasladarse a Florida para ir a la universidad, el rodaje en Liberty Square fue una experiencia inspiradora, con la gente de allí acercándose a dar la bienvenida a la producción. “Para la gente que vive en ese barrio, diez años son un mundo, por la cantidad de luchas que enfrentan a diario”, dice Laxton. “Lo que intentamos demostrar en “Moonlight” es la fuerza de esas comunidades. Es la otra cara de un lugar que la mayoría sólo hemos visto en las noticias por la violencia o tragedias varias”.

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