Crítica de El espía que me plantó de Susanna Fogel

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El verano siempre nos sorprende con cintas repletas de entretenimiento, palomitas y espías, ya que hace unas semanas se estrenó Misión Imposible: Fallout. Y El espía que me plantó trata de cumplir con sus altas expectativas, aunque cabría recordar que ya en 2015, Paul Feig nos presentó Espías una cinta repleta de los tópicos del cine de espías a través del punto de vista de la perspectiva femenina. La comedia de acción protagonizada por aquel entonces por Melissa McCarthy y Miranda Hart demostrarían que todas las secretarias del mundo, marginadas, siempre apartadas a roles más secundarios podían encargarse de las situaciones más peliagudas dignas de James Bond si tuvieran una oportunidad.

Y es así como llegamos hasta El espía que me plantó en la que Audrey (Mila Kunis) y Morgan (Kate McKinnon), dos amigas que comparten todo en la vida se ven metidas de pleno en una conspiración internacional. Ya que el ex novio de Audrey aparece sin previo aviso en su apartamento, cuando trata de evitar que estas dos amigas quemen sus enseres en en ritual del fuego para olvidarlo y así pasar página de una vez. Pero en su huída atrae a los asesinos hasta la casa de su ex y termina trágicamente. Estas dos amigas se ponen en marcha y tratarán de cumplir la misión encomendada por el ex de Audrey y entran de lleno en la acción. Mientras intenta tramar un plan para salvar al mundo, y durante su misión imposible les llevará recorrer París, Holanda, mientras escapan de unos despiadados asesinos y de un grupo encantador de agentes de la CIA y del MI6 británico.

Justin Therox en El espía que me plantó.

Evidentemente El espía que me plantó parodia todo lo relacionado con el género de acción y delos espías sobre todo porque sus dos protagonistas no tienen nada que ver con ese mundo. Así pues así es el segundo largometraje de Susanna Fogel partiendo de un momento muy empleado en este cine de ‘thrillers’ y comedia: nuestras dos heroinas se verán arrastradas en una delicada trama de espionaje la cual les obligará a asumir una serie de habilidades inesperadas y requeridas si quieren sobrevivir. La protagonista, interpretada por Mila Kunis, y en ella recae todo el peso dramático y el más serio de esta misión. La cual nos muestra un papel convincente que no pretende hacer gracia , parte que recae en el lado más cómico de la película el de Kate McKinnonforjada en Saturday Night Live y vista anteriormente en Cazafantasmas o Noche fuera de control.

Kunis y McKinnon juntas forman un gran equipo y desprenden una buena química, haciendo hincapié en todo momento que las grandes amigas pueden enfrentarse a todo, y si una se cae la otra estará junto a ella, demostrando que juntas, pueden hacer cualquier cosa, incluso ser espías.

Con lo que El espía que me plantó reúne todo los elementos más clásicos del género blockbuster, persecuciones en coche, tiroteos, grandes peleas, asesinos a sueldo, espías, contraespías y muchas identidades en juego dignas de Jason Bourne. Pero si esperas que esta cinta llegue a los limites del humor como si fuera Espía como puedas o Austin Powers te estás equivocando de película ya que emplea lo absurdo de algunos de esos estereotipos y canones como bien muestran nuestras dos protagonistas.

Mila Kunis y Kate McKinnon en El espía que me plantó

Para ello Fogel y su coescritor, David Iserson, emplean el humor negro muy destacadamente, imagino que empleando la trivialidad típica en este cine y saben como mantener el ritmo y los tiempos de una aventura de espionaje. Aunque en lo que más se apoya la directora es sin duda en la gran química y dinámica entre las dos protagonistas. Poniendo incluso al conocimiento de sus captores que saben todo de sus vidas privadas, sin secretos.

Llevando así a cabo una película sobre la amistad entre dos mujeres, o como también es conocido este género buddy movie o colegas, más vulgarmente hablando, al igual que su primer cinta Life Partners de 2014. Con lo que El espía que me plantó fomenta o contribuye a otorgar un mayor protagonismo a la amistad entre dos mujeres, visto en otros tipos de películas como comedias románticas o comedias familiares.

Destacar también otros roles secundarios y no menos importantes como el el del espía, muy atractivo, Sebastian, interpretado así por Sam Heughan, de la serie ‘Outlander’ con el que flirtea Audrey. Y el de su jefa, muy admirada por Morgan como un jefazo con estilo propio a lo Beyoncé, y nos referimos a Gillian Anderson. Y el responsable de causar todos los quebraderos de cabeza a todos los servicios de inteligencia del mundo, Justin Theroux. Y a Ivanna Sakhno como una asesina a sueldo muy dotada y con cero amigas en su vida, dotes del oficio supongo.

Sam Heughan en El espía que me plantó.

Así, pues El espía que me plantó nos demuestra y juega una gran baza al mostrarnos un película de colegas protagonizada por dos mujeres, y no invirtiendo los roles clásicos, si no buscando su propia identidad y tratando de superar todos los impedimentos a los que se enfrentan.

Sobre el Autor


Diseño Gráfico y Producción Editorial, amante del cine y de sus BSO, además de los videojuegos, fiel servidor al Orden Jedi y en mis ratos libres escribo sobre este maravilloso mundo, el séptimo arte. alfmarfez@newcinema.es

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