Crítica de Isla de Perros de Wes Anderson, su regreso al stop-motion

Wes Anderson repite con la técnica de animación en stop-motion en esta tierna y divertida fábula sobre la amistad y los animales en Isla de Perros.

Y es que esta película se ha convertido en la primera película de animación que inauguraba el Festival de Berlín, en el cual Wes Anderson fue premiado con el Oso de Plata a Mejor Director. Y que este dato solo sirva para afirmar que estamos ante una película más que interesante, digno de cualquier cinéfilo y en especial para los amantes del director de Los Tenenbaums, El gran hotel Budapest o Moonrise Kingdom, entre otras. Con lo que Wes Anderson nos trae con esta Isla de Perros una película para todos los públicos, siguiendo la línea de Fantástico Sr. Fox, otra fábula en la que el director se estrenó en el ámbito de la animación, y también empleando el stop-motion.

Como bien sabemos la animación en stop-motion es una forma de arte notable, lo que se podría conseguir en horas de ordenador se consigue durante semanas y mil maquetas, con lo que es difícil encontrar un medio cinematográfico que transmita al máximo los niveles de detalle o artesanía realizada a mano, casi artesanalemnte. Brindando así una experiencia única, ya que te encuentras atraído por cada plano y detalle mientras avanza su historia.

Por supuesto, no todos los directores se atreven o son capaces de realizar una película animada de stop-motion, pero el escritor y el director Wes Anderson puede con ello y con Isla de Perros, Anderson es capaz de plasmar en ella los mejores aspectos como artista; combinando su maravillosa visión como autor con un mundo totalmente original y extraño nacido de la inspiración del mejor amigo del hombre y un inmenso aprecio por la cultura y el arte nipón o japones.

Isla de Perros está escrita por el propio Anderson junto a Roman Coppola y Jason Schwartzman y está encabezada por las voces de sus actores habituales. Esta historia nos traslada a una historia futurista, 20 años en el futuro, en una ciudad futurista Megasaki, en la que después de una epidemia, todos los perros callejeros o mascotas son exiliadas a la Isla Basura, el vertedero de la ciudad. Unos años después de que se lleve lugar ese exilio un niño de 12 años viajará en un avión robado para encontrar su mejor amigo y su guardaespaldas. Allí contará con la ayuda de otros perros que acaba de conocer emprenderán una aventura sin igual y comenzará así un épico viaje hasta el centro de la Isla, un viaje que decidirá también el destino y el futuro de todos los perros.

Así es como Isla de Perros nos enseña una fábula que llama la atención por su tono satírico sobre la política, viviendo cierto paralelismo con la situación actual que viven miles de refugiados con la historia de los perros de esta película.

Y es aquí donde Anderson nos cautiva, porque Fantástico Sr. Fox era una adaptación de una novela infantil, y en Isla de Perros Wes Anderson ha tenido que construir un mundo imaginario físicamente, y esa es una experiencia fascinante, con lo que el director se ha inspirado en obras de Akira Kurosawa y Hayao Miyazaki, reflejándolas así en una ciudad oscura y austera y en la Isla Basura controlada por los animales, en la que podemos ver como Wes Anderson ha creado desde cero cada detalle visto en pantalla con sumo cuidado; desde el viento, hasta la piel, las botellas de cristal y su reflejo de la luz o los estornudos de los perros… cada detalle suma un grado de detalles natural y se sienten especiales.

Estéticamente, Isla de Perros representa todo lo que los fans del cine de Anderon aman en su filmografía, pero también encontramos cierta madurez por parte del narrador. Ya que como bien podemos ver el escritor/director ha sido vinculado durante mucho tiempo con narrativas familiares, disfuncionales como las que conocemos, pero esta película, después de El gran hotel Budapest Hotel, muestra a Anderson legítimamente ramificándose en su narrativa y temática. Y crea en esta ocasión una película más política de lo que ha sido hasta el momento, pero en lugar de sentirse torpe o autoritario al respecto, ha mostrado su equilibrada rareza natural y su encanto para ser perfectamente digerible.

Por supuesto, tampoco sería una película de Wes Anderson sin su grupo habitual de actores, y su historia cuenta con una historia protagonizada en versión original por Bryan Cranston, que pone voz al perro Chief, con una historia profunda, un arco efectivo y una transformación legítima, y aunque la historia cuenta con otros personajes caninos; Rex, Boss, Duke y King, su desarrollo no será tan extenso ni supondrán un mayor inconveniente ya que todos cuentan con un momento particular a lo largo de esta fabulosa historia y cada uno tiene algo que los hace especiales y aunque compartan destino nos brindarán una risa de principio a fin.

Sobre el Autor

Alfi

Diseñador e ilustrador a ratos, amante del cine, devorador de Bandas sonoras, videojuegos, y un fiel servidor al Orden Jedi.

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