Crítica de La Niebla, la serie de Netflix

El pasado 25 de agosto se estrenó en Netflix la última adaptación del relato de Stephen King, llamada La niebla (The Mist). Esta historia se lanzó en su versión en papel hace 37 años, pero hoy en día todavía sigue sobrecogiendo a cualquier lector incauto que llega a ella.

La Niebla ya tuvo su adaptación en el cine dirigida por John Carpenter, por lo que la serie ha utilizado muchas ideas de la película que se rodó en 1980 para recrear la magia que pudimos ver en su día pero con una notable mejora como era de esperar. Al igual que otras series La niebla tendrá un ritmo lento, con un primer capítulo meramente introductorio en el que se nos presentan los personajes con el típico estereotipo americano que hemos podido ver en tantas y tantas películas de terror.

La niebla

Será a partir del segundo episodio donde veremos a Bridgeville totalmente cubierto por la niebla y donde sus habitantes tendrán que tomar la decisión de salir para adentrarse en la niebla o no, esta extraña niebla contiene todos su miedos y no dudará en usarlos para matarlos. Lo que no tardará en suceder, ya que como siempre hay gente lo suficientemente estúpida como para pisar la niebla aun a sabiendas de que algo malo puede suceder. Por lo que conforme vayan avanzando los capítulos se irán resolviendo algunas incógnitas, pero generando por cada una resuelta dos o tres totalmente nueva.

No solo veremos evolucionar la trama, sino también a sus personajes y que irán encajando en la historia de una forma asombrosa. Puesto que el argumento principal de la serie tiene mucho que ver con la naturaleza humana, en la que veremos distintas reacciones emocionales de los distintos personajes al verse en situaciones de peligro o encerrados en lugar con más gente.

Una de las tramas principales transcurrirá en la iglesia de Bridgeville, donde podremos ver como se pondrá la fe de los feligreses y del propio párroco en duda. Ya que cuando todo en lo que crees se desmorona, tiendes a refugiarte en aquello que parece bueno… aunque sea lo que más nos aterra.

Donde la serie de La niebla ha descatado sin lugar a dudas es en la ambientación del pueblecito de Bridgeville, Maine. Ya que se grabó en Halifax, Nueva Escocia donde disfrutamos de unos paisajes preciosos que solamente podremos apreciar al principio de la serie, puesto que como su propio nombre indica la niebla lo engulle todo.

La niebla es con casi toda certeza una decepción para los fans de la obra literaria y para aquellos espectadores que se sumen a ver la serie de cero una serie que irá evolucionando y ofreciendo una buena historia que culminará con el final de temporada. Esto nos asegura una segunda temporada por parte de Netflix en la que podremos ver cómo se desarrolla la historia y si realmente estará o no a la altura de la novela de Stephen King.

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