Las Chicas del Cable, La Serie Que Hacía Falta

Las Chicas del Cable es la primera producción nacional de Netflix en España estrenada el pasado 28 de Abril a nivel mundial. Tal y como los productores han anunciado, es la primera entrega consistente en 8 episodios de los 16 totales que tendrá la primera temporada de Las Chicas del Cable.

Viene de la mano de Bambú Producciones, que ya se encargó de producciones bastante exitosas como Velvet o Gran Hotel.

El elenco de Las Chicas del Cable está formado por Blanca Suárez (El Internado, El Bar), Ana Fernández (Los Protegidos), Maggie Civantos (Vis a Vis), Nadia de Santiago (Las 13 Rosas), Yon González (El Internado, Gran Hotel), Martiño Rivas (El Internado), Ana Polvorosa (Aída) y Concha Velasco (actriz que no necesita presentación), entre otros.

La trama de Las Chicas del Cable está ambientada en la Madrid de finales de los años 20. La acción se centra en la compañía de telecomunicaciones más grande de España, liderada por la familia Cifuentes, quienes van expandiendo su negocio de telefonía, que además está en auge.

En esta época, era necesario para llamar de un teléfono a otro, la intermediación por parte de las telefonistas, quienes se encargaban de conectar la línea que llama con la que recibe la llamada.

Aquí es donde comienza Las Chicas del Cable. En la búsqueda de nuevas telefonistas debido a la expansión del negocio, entran a trabajar Lidia (Suárez), Marga (de Santiago) y Carlota (Fernández).

En la compañía también trabaja Ángeles (Civantos) quien en seguida hace muy buenas migas con las tres y se une a su pandilla, donde a pesar de ser muy diferentes entre sí, se consideran familia. Por otro lado está Sara (Polvorosa) la supervisora de las telefonistas, una mujer muy competente en su trabajo y dispuesta a hacer todo lo posible para la compañía.

Nuestra protagonista, Lidia, no es quien dice ser, puesto que su verdadero nombre es Alba y se encuentra bajo el dominio del Inspector Beltrán (Carlos Kaniowsky), quien la amenaza con revelar sus secretos más oscuros si no hace lo que él le ordena, cosas que en ningún momento quedan dentro del paraguas de la legalidad.

Paralelamente, la dirección de la empresa ostentada por la familia Cifuentes nos encontramos con Carlos (Rivas) quien bajo su disfraz de niño mimado esconde un emprendedor con ideas muy interesantes sobre cómo podría ser el futuro de las telecomunicaciones. También está el yerno de la familia, Francisco (González) un hombre con orígenes humildes, pero que sin embargo ocupa uno de los cargos directivos más importantes de la empresa. Francisco jugó un papel fundamental en la vida de Alba, pero os dejo descubrir los detalles.

Las Chicas del Cable trata de un tema muy importante: la emancipación de la mujer. Pero lo enfoca desde diferentes perspectivas, puesto que las cuatro protagonistas buscan un tipo de independencia diferente.

Para Carlota, uno de los personajes más feministas, la independencia respecto de todos los convencionalismos de la época, puesto que ella viene de una familia acomodada donde, el hecho de que una mujer de su condición trabaje es visto como una atrocidad.

Pero para Marga, su trabajo como telefonista significa algo totalmente distinto, pues para ella es el medio a partir del cual ha podido dejar atrás su vida en el pueblo, para llegar a la capital y tener más oportunidades.

Para Ángeles, el trabajo es como una especie de refugio de los problemas que tiene en casa, en los que tiene que sufrir los abusos de un marido que le pega y le considera un ser inferior.

Por último, para Alba/Lidia, su trabajo puede ser la única oportunidad que tenga de salvarse de un destino fatal y convertirse en una mujer libre.

Por otro lado, Las Chicas del Cable ha roto con el formato televisivo español, caracterizado por capítulos de mucha más duración. Esto ha resultado una serie con una trama muy interesante, ejecutada con actuaciones por lo general, notables y que abre la puerta a futuras inversiones por parte de Netflix (o cualquier otra plataforma) y aprovechar las historias que otros países diferentes de EEUU pueden ofrecer.

A pesar de todo lo dicho, pondría una pega a Las Chicas del Cable y es que el anacronismo de su música es muy molesto. Si bien en temas de trajes, decorados, diálogos sí que evocaba a los años 20, podemos estar todos de acuerdo que la música empleada en la serie descolocaba y provocaba una reacción de rechazo en el espectador.

En definitiva, toda la polémica en la que se está viendo envuelta la promoción de Las Chicas del Cable, deja más de manifiesto que tratar este tipo de temáticas es más que necesario para que la sociedad abra los ojos y se dé cuenta de lo que supone ser mujer. He disfrutado mucho con esta primera temporada y espero ansiosamente una segunda entrega.

Atentamente,

Carmen Peris

Sobre el Autor

Carmen Peris

Estudiante, en mi tiempo libre amante de las series, el cine y la música.

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