MUJERCITAS Notas sobre la producción

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Sobre la Producción

MUJERCITAS de Louisa May Alcott se ha versionado de miles de formas distintas a través de diversos países y periodos radicalmente diferentes. Es un libro que representa de forma implacable lo duro que es el mundo con las mujeres ambiciosas, aunque también ofrece un consuelo: esa ambición – una vibrante vida interior que rompe las cadenas del mundo – es la propia recompensa. Es un libro con el que nos topamos por primera vez de niños, cuando el mundo de posibilidades es infinito y no hay nada que nos pueda contener; al que volvemos como jóvenes adultos, cuando los límites de la edad adulta y la sociedad nos empiezan a dar forma; y volvemos a él una vez más, como lectores adultos, con la agridulce nostalgia de saber lo que significa ser joven y valiente, unida al placer de ver una nueva generación arriesgándose. El poder del libro reside en su particular llamada a la lucha contra las múltiples contradictorias de la vida – en la familia, el arte, el dinero, el amor, la libertad y la esperanza de ser cien por cien quien realmente quieres ser, creando tu propia historia.

Es esa idea personal y viva de MUJERCITAS la que la directora Greta Gerwig quería llevar a la pantalla. Gerwig abordó el material con la determinación de capturar la naturaleza épica de lo que Alcott creó, pero también con la honesta intimidad emocional que trae a los personajes a la vida. Gerwig pone su sello personal de la misma forma que cada lector aporta su propia interpretación y significado de la historia. La novela se publicó originalmente en dos tomos, el primero centrado en la feliz niñez de las hermanas March, y el segundo que relata la cruda realidad de la edad adulta. Gerwig desmonta la novela, alternando entra las dos mitades, siendo la historia de determinación de Jo el nexo de unión natural entre las partes. La película sumerge al espectador en los recuerdos, momentos, accidentes del destino y actos de voluntad que definen a las hermanas March – la desafiante escritora independiente Jo; la protectora y honrada aspirante a actriz Meg; la frágil y generosa música Beth; y la inteligente aspirante a pintora Amy – y las llevarán a convertirse en complejas adultas, cada una diferente pero unidas por una inquebrantable sororidad.

La imagen que emerge es la de cuatro mujeres reflexionando con afecto sobre cómo se han convertido en quienes son. También es un mundo en el que el día a día de las mujeres realmente importa, sus descubrimientos, sus sacrificios y enfados, sus finanzas, sus preocupaciones artísticas y domésticas. ¿Qué significa tomar el control de tu vida cuando todo lo que ocurre, desde una grieta en el hielo a una carta fuera de tiempo, se escapan de tu control? ¿Y que significa eso para cuatro hermanas con cuatro sueños divergentes?

Estas son las preguntas que Gerwig plantea en una película visualmente arrebatadora, con una estética inspirada por los valientes artistas que cambiaron la forma de pensar de la gente en la época de Alcott. Las preguntas parecen modernas, aunque fue Alcott la que destacó estos conceptos enfrentados que todavía nos desconciertan: dinero y arte, amor y satisfacción personal, ideales y realidad, cariño por la familia y búsqueda de una voz propia.

Incluso antes de demostrar su poderosa voz en Lady Bird, Gerwig le confesó a la productora Amy Pascal que pensaba que ella era la persona idónea para adaptar MUJERCITAS. “Me metí de lleno en el proyecto” dice Gerwig. “Tenía una idea muy específica sobre lo que trataba: mujeres artistas y mujeres y dinero. Está ahí en el texto, pero es un aspecto de la historia que no se ha tratado antes. Era algo que me parecía muy muy real, e incluso ahora, esta película me parece lo más autobiográfico que jamás haya hecho”.

Gerwig leyó Mujercitas tantas veces de pequeña que no se acuerda de la primera vez. Al igual que muchas compañeras escritoras y artistas, sintió tal profunda identificación con Jo March – una inadaptada que intenta ser escritora mientras lucha por convertirse en la mujer que quiere ser – que pasó de ser un personaje inventado a un carismático mentor. Era una chica que sabía lo que quería. Ser más libre. Quería crear. Trascender todo aquello que le estaba prohibido y aún así entregarse íntegramente a sus seres queridos. En parte, esa es la razón por la que Gerwig quería introducir al espectador en el mundo de Jo de la forma más visceral posible, por sus oscilaciones emocionales y sus dinámicas personales.

MUJERCITAS ha formado parte de quién soy desde que tengo recuerdos” confiesa Gerwig. “No recuerdo un tiempo en el que no supiese quién era Jo March, y siempre ha sido mi chica, la persona que quería ser y la que esperaba ser”.

Aunque Gerwig es fiel a la voz original de Alcott, reconstruye la novela de una forma intrínsecamente cinematográfica, liberando la historia de su linealidad y transformando muchos de los eventos más inolvidables de March en recuerdos y material de inspiración. Esto invita al espectador a involucrarse con las hermanas March de forma distinta: como adultos que reflexionan.

Cada vez que leía el libro se convertía en algo distinto” observa Gerwig. “Lo conocí en la comodidad de la infancia, y a medida que crecía se hacían evidentes partes distintas. Cuando empecé a escribir el guion, la parte que destacó claramente fue lo conmovedoras y fascinantes que eran las vidas de las hermanas de adultas, intentando averiguar cómo honrar su valiente juventud como personas mayores”.

Gerwig investigó mucho, leyendo todas las cartas y papeles de Alcott, con la idea de rescatar aspectos de su vida real que dotasen a su adaptación un toque moderno auténtico. Por ejemplo, Alcott escribió en la vida real: “Tuve muchas dificultades, así que ahora escribo historias felices”; en la película, Marmee dice: “Estoy enfadada casi todos los días de mi vida”.

Aunque Gerwig no es la única que se ha inspirado en Mujercitas. La difunta maestra de la fantasía, Ursula K. Le Guin dijo de Alcott que era “tan cercana como una hermana”. La novelista Erica Jong dijo que Mujercitas le despertó la certeza de que “las mujeres pueden ser escritoras, intelectuales, y aun así tener vidas personales ricas”. Las heroínas de la obra maestra de Elena Ferrante, La Amiga Estupenda, hacen migas gracias a una copia del libro de Alcott, jurando escribir uno propio. La poeta Gail Mazur agradeció que Alcott ayudase a las escritoras a “vivir con el conflicto entre la necesidad de soledad y ensimismamiento del escritor y la necesidad del calor del amor, sabiendo que no estamos solas”. La creadora de Harry Potter, J. K. Rowling, dijo sobre Jo March: “Es difícil ignorar la intención que tenía con una chica corriente llamada Jo, que tenía un fuerte temperamento y la ambición férrea de convertirse en escritora”.

Para las mujeres, desarrollar una carrera por sí mismas, especialmente en el mundo de las artes, ha sido arriesgado en todas las épocas. Por eso Jo le impactó tanto a Gerwig. “Hay un espíritu rebelde en Jo, y la esperanza de una vida más allá de lo que dicta tu género que todavía nos emociona” dice Gerwig. “Es una chica con nombre de chico que quiere escribir, y es ambiciosa y está enfadada y tiene tantas cosas con las que nos identificamos. Es como si nos permitiese ser libres”.

Gerwig también quería rendir tributo al poco conocido éxito económico de Alcott. Quería destacar que en su tiempo, aun plagados de guerra e injusticias, también surgieron nuevas ideas, librepensadores y una intención de cambio. Fue en esta atmósfera en la que Alcott rompió todas las barreras sociales y forjó su propio camino independiente, tomando el control de los derechos de sus obras, al igual que hiciera J. K. Rowling en su día, y construyéndose un nombre fuera del matrimonio.

Estas son las cosas que siguen surgiendo hoy en día” observa Gerwig. “Mira a Taylor Swift, decidiendo si vuelve a grabar un disco para poder tener los derechos de sus canciones”.

Para Gerwig, Alcott claramente eligió la falta de dinero y libertad como un hecho inevitable de la vida de las hermanas March. Al mismo tiempo, quería celebrar la cotidianeidad de la historia de cuatro hermanas y su madre que transforman su hogar por completo. “Un análisis interesante que saco de Mujercitas es que es uno de los pocos libros infantiles que no trata sobre huir. Hay valentía, pero es un viaje heroico contenido dentro de una casa” dice Gerwig.

Todo esto atrajo a un extraordinario grupo de mujeres que hicieron posible la película, además de Gerwig, las productoras Amy Pascal, Denise Di Novi y Robin Swicord y el reparto coral liderado por Saoirse Ronan, Emma Watson, Eliza Scanlen, Florence Pugh, Laura Dern y Meryl Streep.

El reparto multigeneracional de la película coincide en que lo que las atrajo de MUJERCITAS iba más allá de su visión personal del libro. Lo que la hace especial es la versión tan actual que hace Gerwig.

Creo que la historia es más relevante hoy que nunca, ya que habla sobre jóvenes mujeres que encuentran la seguridad en sí mismas para seguir su propio camino” dice Ronan, Jo en la película. “También es una historia que cambia dependiendo de dónde te encuentres en la vida. Puedes ser Amy durante unos años y de repente eres Jo, luego Meg y Marmee e igual Beth. Puedes verte en cada una de ellas”.

Es una historia sobre identidad, y no hay nada más moderno que eso” añade Dern, quien interpreta a Marmee. “Hoy en día nos cuesta preguntar, ‘¿quién soy? ¿Cómo me me voy a mantener fiel a mis principios en la vida a pesar de la opinión de todo el mundo?’ Y justo eso es sobre lo que escribió Louisa May Alcott hace 150 años. Parte de la belleza de lo que hizo Alcott es que relacionó fuerza e independencia, arte y ambición, pero también matrimonio y maternidad, y Greta invita al espectador a participar en todo ello”.

Eliza Scanlen, que interpreta a Beth en la película, tiene otra teoría sobre la historia. “Afirma que las emociones que experimentamos en la infancia son igual de complicadas y relevantes que las que experimentamos más adelante en la vida, y eso no se ha hecho a menudo”.

Sin duda, Gerwig se aproxima a la película de dos formas distintas, contando fielmente la historia sacando todo lo posible del texto y otra posmoderna. Agita la historia, contándola en dos líneas temporales distintas, teniendo a los personajes adultos conviviendo junto con los de su infancia. “Estructuré la película de forma que la narrativa empieza cuando son adultas, y accedemos a la historia de su infancia como hacemos todos, como una memoria, un anhelo, como pieza clave para entender quiénes somos y adónde vamos” dice Gerwig. “Siempre caminamos junto a nuestros yos más jóvenes. Quería que hubiese algo de tensión. ¿Es eso lo que ocurrió o es como lo recuerdas? ¿Es eso lo que ocurrió o es como lo escribiste?”

Probablemente lo que más entusiasmó a las mujeres que participan en la película es que MUJERCITAS es sin duda una historia en la que los chicos y hombres son totalmente secundarios, a veces seducen y a veces ponen nerviosas a las hermanas, pero nunca son el centro de este mundo. “Lo maravilloso de lo que hizo Alcott es que las chicas no están ahí para complementar la historia de nadie más que la suya propia y las de sus hermanas, y esa idea se traduce claramente en el guion de Greta” dice la productora Amy Pascal.

Es el momento perfecto para esta película porque las mujeres están hablando más que nunca sobre sus elecciones, sobre cómo quieren ser, sobre el dinero, sobre lo que significa el poder y sobre cómo llevarse bien con los hombres. Greta aporta todo esto a la película al serle fiel a Alcott” continúa Pascal. “Quiero hacer una película única. Quiero hacer una película que salga del libro. Si revisitas el libro te das cuenta de que es más controvertido, gracioso y oscuro de lo que recordabas, y quiero hacer una película que parezca igual de real” dice Gerwig.

Adaptando a Alcott

Una de las verdades fundamentales de MUJERCITAS es que Louisa May Alcott casi no escribe el libro. Ella nunca se vio como una escritora para niñas, que en la época eran novelas consideradas insignificantes y económicamente inviables. Pero cuando su editor se lo propuso, no pudo resistir la idea de rivalizar con las historietas de aventuras para niños que a menudo eran superventas y que influenciaban considerablemente a los jóvenes lectores.

Alcott anotó que nunca conoció a ninguna otra niña realmente, a excepción de sus tres hermanas y su madre. Al final resultó que su propia familia fue un material en bruto increíble. Al imaginar su vida familiar en la ficción, Alcott se encontró contando temas del crecimiento de una niña, con opciones limitadas pero con una ambición incesante, que nadie antes había expresado con tanta claridad.

Al igual que la familia March, los Alcott estaban muy unidos. Sus padres, el educador Bronson Alcott y la activista y trabajadora social Abigail May, eran idealistas y trascendentalitas – miembros del movimiento del siglo XIX que fue el predecesor de la contracultura con sus ideales de independencia, desobediencia civil, profunda involucración con las artes, respeto por el mundo natural y fidelidad en uno mismo como base para una vida feliz. Defensores de la igualdad y la educación, los Alcott animaron a Louisa y sus hermanos a que persiguiesen sus sueños.

Para Louisa, su sueño siempre fue escribir. Viniendo de un entorno intelectualmente estimulante, aunque económicamente precario, Louisa tuvo como profesor a Henry David Thoreau y su vecino era Ralph Waldo Emerson, por lo que empezó a escribir desde pequeña. La escasez de dinero hizo que Alcott trabajase como profesora, costurera e institutriz incluso mientras escribía su primer libro, Fábulas de Flores (Flower Fables), que publicó con sólo 17 años. Pasó entonces a escribir para The Atlantic Monthly, publicó unas memorias de su tiempo como enfermera en la guerra civil americana (Esbozos Hospitalarios (Hospital Sketches)) y escribió historias de espías bajo el pseudónimo A. M. Bernard (que vendía por $50 cada una, dinero que ganaba en un año como costurera).

Cuando publicó Mujercitas se creía que sólo un hombre podía escribir literatura relevante. Con raras excepciones, los libros de mujeres y sobre mujeres se consideraban entretenimiento ligero. Pero desde el día en que Mujercitas llegó a las estanterías fue un auténtico éxito, agotándose la primera edición en escasos días. Se hizo evidente por tanto que mujeres y niñas estaban sedientas de historias sinceras y emotivas sobre su día a día. Los primero 23 capítulos fueron tan populares que el editor de Alcott le imploró que escribiese más, lo que derivó en el clásico de 47 capítulos que conocemos hoy en día. Desde su estreno, Mujercitas no se ha dejado de editar y se ha traducido a 55 idiomas. Se ha adaptado a televisión, teatro y cine, e incluso como ópera y anime.

Gerwig le prestó poca atención a todo lo que se ha hecho antes y se centró en recuperar lo que ella consideraba la esencia del libro. Al volver a leer la novela de adulta, se sorprendió de la manera tan moderna que Alcott capturó ese lenguaje desenfadado e informal de la familia.

“Estaba claro que el lenguaje era fresco y emocionante y necesitaba poca intervención por mi parte. Intenté que el guion tuviese las máximas transcripciones directas del libro posibles”.

Poco a poco la película se desarrollaba en su cabeza, lo que le llevó a querer dirigirla. “Quería que los actores dijesen todo a la velocidad de la vida cotidiana. Quería que pasasen por el diálogo rápida e irreverentemente porque así es como le entendía yo” explica Gerwig.

Así que por eso tuve la idea de empezar con las chicas de adultas, y luego permitir que sus infancias conviviesen a su lado, pero no como un flashback, sino como dos líneas temporales distintas” continúa Gerwig. “Refleja el hecho de que cuando caminamos por la calle siempre lo hacemos de la mano de nuestra versión joven. Siempre estamos integrando la persona que pensábamos que íbamos a ser con la que somos hoy en día. Quería construir una narrativa que incorporase esta vida completa”.

Sin duda, parte de la narrativa de una vida es romance, un gran atractivo de Mujercitas. Pero en esta versión, Gerwig incide en que cada hermana March apuesta no sólo por el amor, sino por su propia visión del amor entre iguales. Los lectores han debatido largo y tendido sobre la elección como marido de Jo, o si incluso era correcto que eligiese marido. Para complicar todo más, tenemos el hecho de que Alcott, igual que Jo en muchos otros aspectos, eligió el camino opuesto que su personaje, permaneciendo soltera incluso después de alcanzar la fama. Gerwig aborda esta pregunta de manera inusual en los momentos cúlmenes de MUJERCITAS.

Si Jo es mi heroína de niña, entonces Louisa May Alcott es mi heroína de adulta. Es importante para mí que no quisiese casar a Jo, pero lo hizo porque su editor se lo dijo. Hay una carta que escribió en la que dice, ‘me he vengado con la pareja de Jo’. Así que quise darle el final que le hubiese gustado, uno que hubiese querido, que celebrase la decisión que había tomado. Quería recrear ese momento de comedia romántica que nos dio Louisa al final. Pero mientras ocurre también quería plantear: ¿Por qué queremos eso? ¿Por qué necesitamos que Jo tenga ese momento?”

El reparto estaba especialmente entusiasmado por los diálogos, muy natural y que se solapa todo el rato. “Greta permite que las niñas hablen al mismo tiempo, así que parece que hay cuatro o cinco personas en la habitación de verdad” dice Saoirse Ronan. “Trabajamos especialmente duro para ajustar el diálogo en estas escenas. No he colaborado antes con un director que trabaje como Greta. Siempre sabe que algo está bien por cómo suena. El ritmo en las escenas es algo único en sus películas. Parece que Greta está invitándonos a su mundo interior secreto de la familia March”.

“No quería que el diálogo solapado se convirtiese en una cacofonía, quería que se solapase de una forma muy particular, así que fue como dirigir una orquesta” explica Gerwig. “Ensayamos durante un par de semanas, y fue esencial por lo preciso que era el guion. Quería que pareciese como si se estuviesen interrumpiendo de la emoción, y quería que pareciesen conversaciones entre hermanas. No quería que pareciese que cada una estaba esperando su turno para hablar, porque esa no es mi idea de cómo se comportan un grupo de hermanas. Fue genial tener tan buenas actrices, confiaba en ellas porque han avivado y dado aún más profundidad al texto”.

La clave para Gerwig era capturar la profundidad de la relación entre hermanas, la belleza y unidad aunque también las tensiones. “Veía a cada hermana como una artista y quería tomarme en serio sus anhelos artísticos porque ellas también lo hacían. Se ve mucho amor y auténtica conexión, pero también son muy competitivas y saben como provocarse entre ellas. Pueden ser malas y cortantes y también cariñosas y buenas, y quería que se viese todo eso porque por es mucho más potente lo que les ocurre. Son gente real cuyas relaciones son desordenadas y alocadas”.

El guion también le aportó una visión nueva sobre el libro a Pascal, otra exitosa mujer que ha tenido una conexión especial con Mujercitas dado que su nombre completo es Amy Beth. “Es una película que trata sobre tus recuerdos de infancia, del paso del tiempo, de ser una artista” explica. “Pero también habla sobre cómo ser apasionadamente independiente”.

Las Mujeres

Jo/Saoirse Ronan:

Jo March es la creación más influyente de Louisa May Alcott, un personaje poco común que se convirtió en una heroína en el mundo real, inspirando a generaciones de jóvenes soñadoras para que viviesen vidas de aventura y expresión artística. Detrás del personaje siempre se ha encontrado la misma Alcott. Al igual que Jo, Alcott se liberó en gran parte por la grandeza de su imaginación y por su flujo de trabajo incansable. La escritura se convirtió en el camino para la rara independencia económica de una mujer soltera, y de la misma forma, una manera de congelar en el tiempo esa infancia despreocupada que le dio fuerza para sobresalir.

El papel que Gerwig imaginó requería una actriz con una transparencia casi sobrenatural, y sabía perfectamente quién tenía esa cualidad. Después de haber visto a Ronan personificar el tornado de emociones adolescente en Lady Bird, Gerwig sabía que sería capaz de introducir al espectador en el estado de ánimo de Jo, en su espíritu, su forma de pensar y especialmente en su “vórtice de creatividad”, que es como Alcott llamaba a los episodios de escritura diarios de Jo.

En realidad no puedo hablar sobre Ronan porque es un genio” objeta Gerwig. “No sé cómo lo hace exactamente, pero me siento honrada de que ya haya trabajado dos veces conmigo”.

Saoirse no tiene igual. Cuando la ves actuar te quedas constantemente alucinada. Es la actriz más natural, inteligente y que matiza mejor las emociones”.

Fue muy emocionante y un gran reto para Ronan meterse en el papel de un personaje tan querido por los lectores. La parte difícil fue intentar ir más allá de la icónica imagen energética de Jo y traer a la vida a una persona real, tan llena de dudas y desconcierto como de talento, independencia y sed de cambio. Eso implicó pensar en Jo como alguien contemporáneo, una mujer que tiende a la modernidad antes incluso de que la gente entendiese lo complejas que las identidades se convertirían en el confuso próximo siglo.

Jo es parecida a las chicas que puedes ver hoy en día” dice Ronan. “Greta pensó que tenía que ser más moderna que el resto de las chicas que aparecen en la película en el modo en el que se mueve y especialmente en cómo habla. Mi forma de meterme en la esencia del personaje es encontrando la forma en la que habla, y con Jo su voz tiene un matiz relajado y moderno”.

Si hay algo tradicional que conmueve a Jo esa es su devoción innegable hacia la familia. Incluso su ímpetu creativo viene motivado por el deseo de ayudar a su familia de forma económica publicando relatos. “Jo se desvive por su familia. Sus hermanas y su madre son su universo, literalmente, ya que han creado una especie de nido en su casa” explica Ronan. “Cuando está con ellas se siente segura de sí misma, despreocupada y creativa. Cuando está con gente que no conoce tan bien es más reservada. Hay dos cosas que encienden su fuego interno: escribir y sus hermanas”.

Ronan disfrutó especialmente averiguando cómo interpretar a una escritora cuyas más vívidas alegrías, decepciones y descubrimientos ocurren a menudo dentro de su cabeza. “Además de su familia, escribir es lo único que tiene sentido para Jo en el mundo” observa Ronan. “Siente la necesidad de escribir día y noche. Y aunque no necesariamente lo ve como un futuro profesional ya que eso no hubiese sido algo factible para muchas chicas como ella, sí es una parte enorme de quién es y que siempre llevará consigo. Es escribiendo donde Jo encuentra la confianza en sí misma”.

Ronan encontró inspiración también creando el ambiente del hogar de las March junto con el resto del reparto. “Me encanta que las March lleven una vida tan bohemia, en la que se les anima a que creen y sean expresivas en su trabajo y unas con otras. Son muy sinceras unas con otras” reflexiona.

La belleza y unidad en el tiempo en el que sólo están las cuatro hermanas y Marmee es algo que Jo se da cuenta que nunca tendrá en su vida adulta. La elección de Jo en sus amoríos, entre su vecino Laurie que ha sido su mejor amigo masculino y el frío profesor Friedrich Bhaer, fue también reflexionada por Ronan.

Jo tiene una relación complicada con el amor y el romance” anota Ronan. “Creo que con Laurie lo que quiere es permanecer para siempre en esa relación pura y platónica que tuvieron de pequeños. Friedrich representa algo nuevo para ella: una nueva vida de aceptación del mundo intelectual. Aun así no creo que Jo tuviese un interés romántico por Friedrich hasta después de volver a casa, cuando Beth se pone enferma. Jo siempre juró no casarse, nunca regalar una parte de quien era. Nos recuerdan que hoy en día tendríamos que celebrar eso que no podían hacer en ese tiempo”.

Creo que la mayor historia de amor que se cuenta es la que Jo tiene con sus hermanas y madre” concluye Ronan. “El centro de la historia trata sobre cómo estas jóvenes mujeres encuentran su sitio en el mundo, haciendo lo que siempre hemos hecho como humanos, intentar conectar”.

Meg/Emma Watson:

La mayor de las hermanas March puede que sea la más tradicional y maternal, pero también es una testaruda perfeccionista que sabe perfectamente quién es y lo que quiere. Eso es lo que le atrajo del papel a Emma Watson. La actriz inglesa que saltó a la fama como Hermione en la saga Harry Potter ha aparecido recientemente en la versión de acción real de La Bella y la Bestia.

Lo más importante para mí de Meg es que su deseo de ser madre y esposa es una elección feminista” explica Watson. “Existe la idea de que para ser feminista hay que rechazar el matrimonio. Pero casarse es lo que Meg más desea. Como lo que le dijo a Jo el día de su boda: ‘Sólo porque mis deseos no sean iguales que los tuyos no son menos importantes’”.

Meg quiere casarse y tener hijos, pero eso no significa que no tenga dudas al no casarse con alguien rico” añade Gerwig. “Algo que me impactó al volver a leer el libro es cómo Meg descubre cómo quiere vivir”.

Watson estaba especialmente emocionada por poder contar la relación entre Meg y John Brooke más allá de su boda. “Estamos acostumbrados a ver mujeres que se casan y ahí acaba la historia, así que es refrescante ver a Meg lidiar como madre y como mujer, intentando averiguar cómo hacer que su relación funcione bajo tanto estrés” dice Watson. “La realidad pone a Meg bajo las cuerdas. Se pregunta, ¿es real todo en lo que creía? ¿Existen los finales felices? ¿Puede el amor durar para siempre? Le ves luchar por sus sueños porque hay que ganarse las cosas buenas de la vida”.

Como persona práctica que es, Watson piensa que Meg está influenciada por la parte más compasiva y generosa de John. “John toma responsabilidades cuando hay una crisis, desempeñando roles sin glamour, y eso es lo que se gana el respeto de Meg. Elige a un hombre que no se escabulle”.

Greta estaba dispuesta a desarrollar este matrimonio más de lo que se había hecho en el pasado” dice James Norton, quien interpreta a Brooke. “Decidimos entre todos que sería buena idea escribir nuestros votos matrimoniales. Fue muy revelador”.

Las razones de Meg para casarse con John tienen que ver con cómo se preocupó por su padre cuando este estaba herido y que trata a su madre y hermanas como si fuesen las suyas propias” dice Watson. “Esas son las cosas que de verdad le importan, y aunque Jo pueda ver a John como alguien soso, es la forma que tiene de estar ahí para su familia a diario lo que Meg valora claramente”.

Beth/Eliza Scanlen:

Beth March puede que sea la más introspectiva y frágil de las hermanas, una apasionada música cuya vida cambia para siempre tras un brote de fiebre escarlata, aunque deja una marca indeleble en todo aquel que lea Mujercitas. Encontramos a Eliza Scanlen en el papel, una joven australiana que ha saltado a la fama recientemente en el papel de Amma Crelin Heridas Abiertas (Sharp Objects) para HBO.

“Beth tiene una vida dura, pero es igual de ambiciosa que el resto” dice Gerwig. “¿Por qué no iba a serlo? Es una hermana March. Tiene sus propios sueños de grandeza, y quería que se viese eso. Beth siempre me ha parecido un personaje de Emily Dickinson, alguien que tiene un entendimiento profundo sobre la esencia del mundo sin ni siquiera salir de su casa”.

Beth es un personaje muy complejo” comenta Scanlen. “Es tímida comparada con sus hermanas, pero tiene una energía y poder con el que me identifico. Creo que todos podemos ser introvertidos y extrovertidos, y ojalá esta película demuestre que los introvertidos tenemos algo que decir. Hoy en día vivimos en un mundo extrovertido donde premiamos ser gregario, hablar alto y ser apasionante. Así que fue emocionante ser capaz de encontrar inspiración en la tranquilidad, la bondad y los pensamientos profundos”.

Gerwig sumergió al reparto a fondo dentro de la vida de las March. “Greta es una apasionada del teatro, pasión que usó para crear una familia sincera, una familia con peleas, gritos y enfados. Respeta cómo ha influido la infancia en la formación de estas chicas y no tiene miedo de mostrar la maldad de las hermanas a veces” comenta Scanlen.

Uno de los aspectos más emocionantes de la corta vida de Beth es que vuelve a juntar a la familia siendo adultas. “Hay algo triste en crecer y es duro ver que las hermanas March van cada una por su cuenta” dice Scanlen. “Pero también en bonito ver como vuelven a juntarse. Tengo una hermana gemela y la quiero con locura. Creo que eso es lo que sienten las hermanas March”.

Amy/Florence Pugh:

Amy es la hermana March más joven y siempre ha suscitado controversia entre los lectores. Es estridente y a veces traviesa, y es la hermana que más se sale con la suya, a menudo eclipsando a Jo. “En esta película se ve a una Amy muy distinta” apunta Amy Pascal. “Está segura de lo que quiere. Tiene el sueño de convertirse en una gran artista pero tendrá que aceptar que simplemente es buena. Esta Amy es testaruda, pero también inteligente y digna de admiración”.
Interpretando esta versión más dulce de Amy encontramos a Florence Pugh, la estrella emergente que ha saltado a la fama con papeles como La Chica del Tambor de Park Chan Wook, El Rey Proscrito de David Mackenzie o Midsommar de Ari Aster. Pugh piensa que Amy es fascinante y psicológicamente compleja.

Amy es conocida normalmente por ser una mimada, ya que es descarada y fantasea con amor y riquezas” comenta Pugh. “Pero lo que más me interesa de Amy es que es una artista que le apasiona ser la mejor versión de sí misma. Lo que me encantó del guion de Greta es que aquí ves a Amy en busca de la excelencia, aunque también lo humana que es cuando falla. Igual todos somos mucho más Amy que Jo”.

La relación entre Amy y Jo está teñida de competitividad y envidia. Aunque también surge un triángulo amoroso cuando Amy se enamora de Laurie, quien siempre ha estado enamorado de Jo. El amor de Amy por Laurie es completamente genuino. “Todos hemos sentido el dolor de estar enamorados de alguien que no lo sabe, y esa es Amy con Laurie. Casarse con el hombre que amaba a su hermana es algo confuso y complicado, pero igual también lo más correcto”.

Es ese amor real e incondicional lo que hace que Laurie madure. Su temprana obsesión por Jo y su propuesta de matrimonio es el amor de un niño. Su relación con Amy es el amor de un adulto que ha aprendido a amarse a sí mismo. El Laurie que regresa de Europa es un hombre distinto del chico que era antes.

El aspecto más importante para Pugh, al igual que para sus compañeras de reparto, fue la sororidad que perdura más allá del conflicto. “La unión entre hermanas es de lo que trata la historia. A veces las hermanas se ayudan unas a otras, y otras veces se desprecian, pero todo es real” dice Pugh.

Según Ronan, la forma en la que Pugh interpreta a Amy cambió su forma de ver el personaje. “Florence ha hecho algo con Amy que creo que nadie ha hecho antes, le ha dado garra” comenta Ronan. “No es una sólo una niña femenina, tiene también un fuego dentro que es muy muy emocionante”.

Marmee/Laura Dern:

Es la matriarca March, llamada cariñosamente por sus hijas como Marmee, es sin duda una de las mujeres más admiradas de toda la literatura – una madre que, estando sola durante la guerra, regaló a sus hijas con algo a menudo ausente en la vida de una mujer: confianza y respeto absoluto. Marmee ha sido a veces interpretada como un emblema de domesticidad sacrificada. Pero Alcott en realidad modeló el personaje basado en su propia madre, Abby May, que llevó una vida todo lo contrario a tranquila y acomodada. Abby era una apasionada sufragista, abolicionista, reformista y una de las primeras trabajadoras sociales de América. Fue una rebelde convencida que se convirtió en no sólo un mentor para Louisa, sino también su musa creativa.

Abby contagió a su hija su sed de ideas, con confianza y amor por el mundo. Pero Abby no tenía paciencia con las injusticias que veía a su alrededor o con las limitaciones que tenían las mujeres. Escribió en su diario: “Una mujer puede llevar a cabo los trabajos más desinteresados. Puede morir a diario en su búsqueda por la verdad y la justicia. Vive descuidada y muere olvidada. Pero un hombre que nunca ha llevado a cabo un acto de abnegación, que tiene dones de genio accidental, es celebrado”.

Gerwig quería ver ese tipo de resolución hirviendo en Marmee, una indignación y ansia de cambio palpable bajo su piel pero que también justificase porqué da tanta libertad a sus hijas para que investiguen. Por eso recurrió a Laura Dern, cuya profundidad y amplio rango le han valido dos nominaciones al Oscar, para crear una Marmee con una vida interior en tres dimensiones.

Siempre pensé en los March como una familia de genios, y fue Marmee lo que permitió eso” describe Gerwig. “Permite que sus hijas tengas un espacio seguro donde representar su precioso caos. Pero también sabía que la personalidad bendita de Marmee estaba inspirada en Abby May, quien era un poco más compleja y tuvo una vida mucho más dura, así que quise darle ese tipo de bagaje a Marmee. Tendemos a imaginar a Marmee haciendo algo mágico con estas cuatro chicas, pero quería mostrar también el coste de esa magia”.

El parentesco de Dern con su personaje surgió en su propia infancia. “Probablemente tenía 13 años cuando leí el libro” recuerda Dern. “Recuerdo claramente el consejo que le da Marmee a Jo sobre distinguir la ira y se me grabó a fuego. Había leído muchas historias basadas en bloquear las cosas feas. Pero Alcott escribió aceptando el caos de la vida. Creó un personaje maternal cuyo consejo era radical. ¡Incluso me pareció radical a mí en los 80! Creo que Mujercitas trata sobre algo que gente de todas las generaciones todavía necesitan escuchar: que puedes ser fiel a tu yo verdadero, y que no le dejes a nadie convencerte de que no está bien la insolencia, el enfado, la vulnerabilidad, la sensualidad, el humor o la elegancia. Eso es quien eres”.

Dern se centró en la increíble vida de Abby May para entender mejor a Marmee. “Sería fácil ver a Marmee como alguien afín a la sensibilidad victoriana, aunque mostramos que aun siendo una mujer de su tiempo, también es una rebelde” dice Dern.

La investigación de Dern despertó una visión de la historia aún más impactante. “Al leer las cartas entre Louisa y su madre, a veces pensé, ‘Dios mío, sería increíble que una madre y su hija hablasen de forma tan abierta sobre lo que es ser una mujer y sobre sus metas en la vida incluso hoy en día’. Fue algo muy formativo descubrir que esta franqueza fue su verdadera relación”.

Dern estaba encantada en como Gerwig continuaba esforzándose para que cada momento fuese más dinámico y vivo. “Por ejemplo, en la escena en la que Marmee le aconseja a Jo, Greta nos animó a que fuésemos simplemente dos mujeres hablando de igual a igual” recuerda Dern. “No ves a Marmee aleccionando a sus hijas incluso cuando cometen errores. Crecer con ese tipo de energía es lo que hizo que Louisa tuviese la osadía de convertirse en escritora, y Greta refleja eso en Marmee”.

A Ronan le parecieron un constante placer las múltiples tonalidades en la interpretación de Dern. “Laura saca en Marmee algo increíblemente maternal, pero también sigue siendo una mujer muy fuerte. Hay momentos en la película en los que Marmee está al límite, a punto de desmoronarse, pero entonces se recompone y pone una sonrisa en su cara. Laura tiene una habilidad increíble como actriz. Es capaz de mostrar un viaje emocional completo en pantalla en sólo un par de segundos”.

Tía March/Meryl Streep:

A medida que crecen las hermanas March, tendrán la oportunidad de ver lo que la riqueza puede traer a una mujer, en el caso de su tía paterna, una viuda cuya riqueza le han permitido no tener que casarse otra vez y, más importante, poder decir lo que le venga a la cabeza sin reservas.

Mientras Marmee trata de crear un tipo de utopía para su familia, la tía March vive en el mundo real” dice Gerwig. “No es una soñadora como Marmee. Es la que les dice a las chicas que ya pueden aprender cómo vivir en este mundo porque no les importa a nadie. La Tía March sabe que el mundo puede ser distinto a lo que queremos que sea y hay que aprender a manejarse en él de forma práctica, aunque Marmee también tiene razón cuando dice que se puede intentar cambiar”.

En este papel encontramos a la leyenda de la pantalla Meryl Streep. “Adoro a Meryl Streep, es la reina de todas las actrices, y verla expresar estas ideas en este papel ha sido la emoción de mi vida” dice Gerwig. “Entiende perfectamente cómo funciona la Tía March dentro de la familia. El personaje ganó mucho más peso de lo que nunca pensé cuando empecé a escribirlo. Me mostró lo válida que es la posición de la Tía March”.

Al igual que la Tía March, Streep causó un gran impacto en el joven reparto. “Fue genial poder trabajar con Meryl y significó un montón para nosotras tenerla aquí” dice Ronan. “Tuve una escena a solas con ella que me pareció surrealista. Lo único que me importaba era disfrutarla y no estropearla para ninguna de las dos”.

Meryl es desternillante en el papel de la Tía March” añade Emma Watson. “Es un giro cómico que no te quieres perder. Da risa lo poco que se contiene, y Meryl está brillante.

Hannah/Jayne Houdyshell:

Hannah es la vieja guardesa de los March y es tanto una amiga como una cuidadora para las hermanas. En el papel podemos encontrar a Jayne Houdyshell, estrella del teatro con múltiples nominaciones al Tony. Ella también tenía una conexión muy personal con la novela, que leyó por primera vez a los 10 años. “Crecí en una familia de cuatro chicas, así que fue muy emocionante introducirme en esta familia de hermanas” comenta Houdyshell. “Perdí también una hermana cuando tenía 12 años y en el libro se representa perfectamente este tipo de pérdida”.

Houdyshell también sintió una conexión con Hannah. “Hannah ha estado con la familia March desde que nacieron estas maravillosas niñas, y ha estado con ellas en todos los momentos de sus vidas” anota Houdyshell. “Les aporta una perspectiva diferente al resto”.

Raramente vemos el heroísmo de las mujeres que nos crían” comenta Laura Dern. “Marmee no tiene con Hannah una relación de empleada. Son dos mujeres criando a las chicas en este hogar. Y ha sido un regalo increíble que Greta le haya dado el papel a Jayne ya que es muy pura, honesta y graciosa. Su Hannah tiene un toque descarado y elegante, y su forma de ser directa mantiene a la familia unida en los momentos más dolorosos”.

Los Hombres de Mujercitas

Louisa May Alcott escribió sobre las vidas de las chicas americanas como nadie había hecho antes. Aunque también llenó su novela de hombres – padres, maridos, vecinos, profesores y amigos – igual de extraordinarios que las mujeres que aman y ayudan. Esto se convirtió en otro elemento clave de la adaptación de Gerwig. “Una de las mejores cosas que Greta cogió del libro es cómo los hombres de Alcott respetan a las mujeres como individuos. Los hombres son compañeros, algo en lo que todavía estamos trabajando hoy en día” dice Pascal.

Teniendo un reparto principal femenino, fue fantástico ver a los hombres relegados a los papeles secundarios. “Greta representa a los hombres como observadores de esta conexión mágica que tienen las hermanas, queriendo formar parte de ella” dice Scanlen. “Eso crea una dinámica interesante que no vemos a menudo”.

Una de las mejores cosas de MUJERCITAS es que los hombres son secundarios” añade Bob Odenkirk, que interpreta al padre March. “No son insignificantes, sólo secundarios, ya que la película se centra en la historia de las mujeres”.

Laurie/Timothée Chalamet:

Cuando las hermanas March descubren que tienen un deslumbrante joven vecino, Theodore “Laurie” Laurence, se convierte en un miembro honorario de su pequeño circulo y acabará enamorándose de dos de las hermanas. Encontramos en el papel a Timothée Chalamet, que captó la atención mundial con su nominación por Call Me By Your Name, así como Lady Bird de Gerwig.

Para Gerwig, Jo y Laurie son como imágenes en un espejo. “Jo es una chica con nombre de chico y Laurie un chico con nombre de chica” comenta. “Es el gemelo de género invertido de Jo. Y lo que Timothée hizo con él es mágico. Como espectadoras femeninas, todas nos hemos imaginado como chicos. Como hay tantos personajes masculinos nos proyectamos dentro de la historia de un chico. Pero a través de Timothée vemos a un chico proyectándose dentro de un mundo femenino, lo que lo hace muy especial”.

La química entre Chalamet y Ronan volvió a encenderse. “Timothée iguala a Saoirse en belleza, talento y emotividad, que era muy necesario ya que Jo y Laurie son como dobles” dice Pascal.

Según Chalamet, Laurie acaba siendo quien es gracias a que conoce a las hermanas March. “Laurie no tuvo una infancia muy idílica” explica. “Dinero sí tiene, pero nunca tuvo amigos ya que estudiaba desde casa y estaba todo el día encerrado con su tutor, el señor Brooke. Así que lo que le permite crecer es la relación con estas chicas”.

A medida que crece, también Jo le acaba rompiendo el corazón. Siempre pareció ser su alma gemela, pero su amistad existía al margen de las normas, algo que Jo sabe que la formalidad del matrimonio alteraría. Chalamet piensa que Jo y Laurie podrían haber tenido oportunidad en un mundo más perfecto. “Se podría defender que su amistad podría haber acabado en una buena vida de casados” dice Chalamet. “Pero de la misma forma igual se hubiesen despedazado de lo parecidos que son”.

Estas normas sociales dan forma a la relación entre Laurie y Jo, y más tarde a la de Laurie y Amy. A medida que se hacen adultos, Laurie y Amy aceptan muchas de las limitaciones impuestas por la sociedad, pero tras esto hay un gran amor. La conclusión sería que mientras el amor que Laurie sentía por Jo era intenso pero efímero, el que siente por Amy es profundo e incondicional.

Ronan estaba encantada de poder reunirse con Chalamet en un tiempo y espacio completamente distinto al de Lady Bird. “Habernos conocido bien en Lady Bird nos ha ayudado mucho para saltar directos a la relación hermano-hermana” comenta Ronan. “Hay algo de seguridad cuando trabajas con el mismo actor. Él es muy valiente como intérprete. Está dispuesto a tomar riesgo tras riesgo, haciéndole perfecto para el papel de Laurie”.

Friedrich/Louis Garrel:

Cuando Jo se va de casa para enseñar en Nueva York, conoce a un hombre al que quiere ver como un colega, el profesor Friedrich Bhaer quien impresiona por sus profundos conocimientos de literatura y deja a Jo contrariada por las críticas hacia su trabajo. En el rol encontramos al actor y cineasta francés Louis Garrel, conocido por protagonizar Soñadores de Bertolucci.

Según Garrel, el a menudo vilipendiado Friedrich no es el mayor error de Jo, sino alguien que vive en el mundo intelectual del que Jo quiere formar parte y que empatiza con sus sentimientos. “Representa el mundo que ella anhela y con el que sueña, un mundo de libros e intelectuales. Aunque también, cuando dos personas se conocen y de repente algo ocurre, a veces no hay forma de explicarlo” observa Garrel.

La escena en la que Jo se toma la crítica de Friedrich como un puñetazo en el estómago es la favorita de Ronan. Le parece que Friedrich, más que despacharla, le está preparando para las brutales críticas subjetivas y rechazo que todo escritor joven debe superar. “Cuando Jo sale de la habitación es una de las escenas más emocionantes de las que he formado parte” dice Ronan. “Y me encantó hacerla con Louis. Le ha aportado humildad a Friedrich. Había frases que podían sonar duras y frías y las hizo sonar muy sinceras. Te enamoras de su honestidad, una honestidad que nadie había tenido con Jo antes. Nadie le ha hecho bajar uno o dos escalones y creo que la humildad que le provoca le acaba calando”.

Mr. Laurence/Chris Cooper:

El enigmático vecino de los March, y abuelo de Laurie, puede que intimide a las chicas al principio, pero acaba revelando ser un delicado corazón herido. Encontramos en el papel al oscarizado Chris Cooper, a quien también hemos podido ver este año en Un Amigo Extraordinario.

Trabajar con Chris ha sido increíble” dice Eliza Scanlen. “Tiene un espíritu suave que se refleja en su personaje. Beth y él parecen seres opuestos, pero se unen en su tranquilidad. Lo que he aprendido de verle trabajar es que tú estás en control de ti misma y de tu entorno. Como persona, Chris tiene una fortaleza calmada que me ha ayudado mucho a estar relajada y sentir las escenas al máximo. Es una de esas personas muy especiales que sólo dice algo cuando realmente piensa que es importante, y eso no ocurre a menudo. Me siento honrada de que me haya podido influir de esa forma”.

Creo que nunca he visto a Chris interpretar un personaje como el señor Laurence. Ha sido muy divertido verle como un trajeado gentleman que encuentra su corazón a través del encanto de las March” dice Jayne Houdyshell, quien apareció junto a Cooper en A Doll’s House Part 2 en Broadway.

Robert March/Bob Odenkirk:

Cuando el padre de las hermanas March vuelve de la guerra civil, su tranquila presencia contrasta con el bullicioso hogar, aunque se hace evidente que no es el cabeza de familia. Bob Odenkirk, conocido por sus interpretaciones en Breaking Bad, Better Call Saul y Nebraska, disfrutó enormemente con este papel de época.

Para el personaje de Robert March Alcott se inspiró mucho en su propio padre, o al menos en sus partes favoritas de él. Aunque Bronson Alcott nunca fue a la guerra, fue profesor, filósofo trascendentalita, abolicionista, reformador, amigo de Ralph Waldo Emerson y pensador radical a menudo involucrado en grandes proyectos. Pero también podía ser un impulsivo experimentalista, como cuando metió a toda la familia Alcott en una comuna utópica vegana conocida como Fruitlands, donde apenas tenían para comer.

Al leer todo lo que pudo sobre Bronson, Odenkirk introdujo retazos de la figura histórica. “Bronson fue un tipo interesante, un hombre iluminado y un defensor de los derechos de mujeres y minorías. Defendía otras formas de ver el mundo. Aunque también podía perderse en sus pensamientos” comenta Odenkirk.

Algunos académicos tienen la hipótesis de que Robert era el padre que Louisa May Alcott hubiese querido, una versión menos errática del suyo. “Robert tiene todas las cualidades más admirables de Bronson Alcott” observa Odenkirk. “Cree en la mujer y piensa que se les debería permitir ser lo que quieran ser”.

Interpretar al padre de semejante grupo de individuos fue especialmente gratificante. “Mis hijas en la película son algunas de las mejores actrices del momento y era un placer simplemente estar junto a ellas. Me motivaban a diario con su energía y camaradería” dice Odenkirk.

John Brooke/James Norton:

Las hermanas March le conocen primero como el tutor de Laurie. John Brooke se convierte en un soporte para la familia March y se enamora de Meg, aunque sabe que ella debe sacrificar mucho para estar con él.

Siempre vi al señor Brooke como una persona hecha a sí misma, un hombre que empezó con nada, un hombre que es lo suficientemente brillante como para educarse a sí mismo pero con nada que le sustente” dice Gerwig.

Encontramos en el rol a James Norton, un actor inglés conocido por su trabajo en la televisión británica. Norton describe a John como “espiritual, serio y un romántico”. Pero en vez de ser un reservado erudito, Norton hace que Brooke parezca completamente sobrecogido por la energía pura de las hermanas March. “John se queda desconcertado cuando las mujeres aparecen en su vida, como muchos hombres de la época” comenta Norton. “Es una reacción muy tierna que disfruté mucho interpretando”.

Norton también disfrutó siendo un personaje secundario dentro de un reparto principalmente femenino. “No puedo estar más impresionado por las mujeres que han llevado este proyecto adelante y ha sido un privilegio ser uno de los hombres a su lado” admite. “Recuerdo un día que la cámara enfocaba a las cuatro hermanas mientras Louis, Timmy y yo estábamos en el fondo haciendo nuestras cosas y nos encantó poder estar ahí para ayudar a contar su historia”.

Las March y el mundo: Fotografía y Diseño

Gerwig sabía desde el principio que quería introducir al espectador en el mundo de las hermanas March con toda su caótica belleza. Era vital para ella que su vida hogareña rebosase de energía. De la misma forma, cuando Jo y Amy se aventuran hacia Nueva York y Paría, sumerge a la audiencia en una época llena de pensadores radicales, arte moderno, el nacimiento de la fotografía, la guerras y el cambio de la moda e ideas sociales.

Gerwig imaginó una estética para la película basada en los cuadros de la época, desde los impresionistas europeos al maestro americano Winslow Homer, pero esos cuadros acaban explotando en sentimientos crudos, texturizados e impredecibles del día a día.

Para conseguir esto, Gerwig reclutó a un equipo excepcional. “Greta se rodeó de grandes jefes de departamento, como Yorick Le Saux, que ha hecho un gran trabajo con Luca Guadagnino, el diseñador de producción Jess Gonchor o la diseñadora de vestuario Jacqueline Durran” dice Pascal. “Quería trabajar con gente le subiese el listón para luego subírselo ella a ellos también”.

Fue un verdadero placer para Gerwig colaborar con Le Saux y convertir la clara visión que tenía en realidad. “Quería que tuviese movimiento, y fuese ligera, y quería que fuese preciosa” recuerda Gerwig. “Quería que tuviese una energía joven, y que la cámara girase mucho. Quería que pareciese que reaccionábamos con lo que decían las hermanas a tiempo real, y sabía por los trabajos anteriores de Yorick que él tenía este tipo de energía, y maneja él mismo la cámara, lo que lo hace todo muy personal”.

Acordaron todos que debían rodar en celuloide. “Quería esa conexión con el proceso fotoquímico de 1861” explica Gerwig. “Yorick le dio a la película la ternura y la emoción que quería exactamente. Parecía un cuadro, pero uno en el que estábamos siendo completamente irreverentes, que no rodamos como si todo tuviese un valor incalculable y que permitimos que los personajes rajasen”.

Gonchor, conocido por su detallado trabajo con los hermanos Coen en películas como No Es País para Viejos, Valor de Ley (por la que fue nominado al Oscar), A Propósito de Llewyn Davis y La Balada de Buster Scruggs, dejó que la modernidad de los personajes le guiaran. “La aproximación de Greta es actual, atemporal. Parecía como si pudieses meter a estos personajes en un ambiente del 2019 y serían igual de interesantes, sólo coincide que viven en una casa de 1860” explica.

El hogar de los March es el eje del diseño. “La idea para la casa de los March es que está desgastada por fuera pero cuando entras es como abrir un joyero de terciopelo” describe Gonchor. “Dentro hay color y es acogedor y el ambiente te hace sentir bien. Queríamos que todo el mundo que saliese del cine quisiese vivir en esa casa”.

Alcott nunca dijo el nombre del pueblo donde viven, pero todas las pistas indican que se basó en su ciudad natal, Concord en Massachusetts, un lugar donde el pasado y el futuro se entremezclaron, hogar tanto de emplazamientos de la guerra de independencia como del Lago Walden de Thoreau. Gonchor hizo lo mismo, empleando Concord entera para dar a la película una vida dinámica más allá de la casa.

Greta y yo queríamos un sentimiento de escala que no se ve a menudo. Hicimos muchas preguntas: ¿Cómo era el terreno? ¿Cómo de cerca estaban los vecinos de los March? ¿Dónde estaba la estación de tren? Estas cosas son importantes para nosotros. Al principio hice un mapa completo que acabaría siendo nuestro referente” explica Gonchor.

Finalmente, el equipo de Gonchor construyó los exteriores de la casa de los March y de Laurence una junto a la otra en la misma propiedad en Concord. La propiedad tenía incluso un lago para la famosa escena en la que Jo y Laurie van a patinar y Amy, celosa, cae al agua. “Creo que es la primera vez que se ve en pantalla el terreno entre las dos casas y cómo estas dos familias se hicieron amigas” comenta Gonchor.

El equipo de Gonchor tardó 12 semanas en construir la casa de los March a mano. Como referencia usaron la cercana Casa Orchard, el hogar histórico preservado de Louisa May Alcott que ahora es un popular museo. “Puedes ver la casa original de Alcott en los laterales, la pintura y la sencillez de nuestra casa March” explica Gonchor. “Quería que fuese como un hongo que sale de la tierra, casi camuflado. Como no pudimos meter máquinas para nivelar el terreno y levantar las paredes, se tuvo que hacer a la vieja usanza, como lo hacían en el pasado. Por suerte, la casa estuvo terminada tres semanas antes de que se empezase a rodar, estando expuesta a la lluvia y viento y aclimatándose al entorno. Incluso las plantas crecieron de más, lo que añadió esa sensación de espacio vivido” comenta Gonchor.

Jess pasó mucho tiempo midiendo meticulosamente y aprendiendo todos los aspectos de esta casa” recuerda el director ejecutivo de la Casa Orchard, Jan Turnquist. “Me impresionó mucho su interés en mantener la autenticidad, ya que creo que cuando partes de ahí y aportas después tu sello personal, puede salir algo espectacular”.

Los interiores de la casa March – la cálida planta baja, las habitaciones de las chicas y el ático, que se convierte en un terreno fértil para la imaginación de las hermanas – cobró vida en un almacén en Franklin, Massachusetts. Los interiores de la casa Laurence, más cavernosos y sofisticados, se localizaron en una mansión en Lancaster. “Encontramos una enorme casa de 50 habitaciones con sólo dos cuidadores viviendo ahí, y tenía el ambiente perfecto” recuerda Gonchor. “Así es cómo imagino al señor Laurence y a Laurie, en este vasto y solitario espacio vacío”.

Aunque la Casa Orchard es demasiado pequeña para rodar dentro, Gerwig sí rodó en las inmediaciones, convirtiendo la estructura que Bronson Alcott construyo para el pionero colegio de filosofía y literatura (uno de los primeros programas de educación para adultos de Estados Unidos) en la clase de Amy.

Para recrear el centro de Concord, usaron partes de la ciudad de Harvard, a unos 25 km al oeste de Concord. “Había ya una iglesia y un gran tienda de finales del siglo XVIII ahí, y construimos cuatro edificios más” explica Gonchor. “Entonces llevamos 60 toneladas de nieve para Navidad”.

Lawrence, en Massachusetts, es un viejo centro textil y el hogar del poeta Robert Frost que sirvió para recrear el Nueva York de 1868. “Fue una tarea enorme” dice Gonchor. “No había edificios de más de 11 plantas en Nueva York en esa época, así que trabajamos durante seis semanas en esta pequeña ciudad industrial. Fue divertido convertirla en Nueva York de 1868”.

La casa de huéspedes a la que Jo va a trabajar en Nueva York se rodó en el museo Gibson House en Boston, un adosado bien preservado de 1860. En Boston también se rodó en el Teatro Emerson Colonial, que se convirtió en el teatro donde Jo observa a Friedrich ver una interpretación de Twelfth Night; en Park Plaza Castle de estilo románico, que será la cervecería alemana a la que entra Friedrich; y en el edificio Steinert que se convierte en las oficinas de Mr Dashwood.

Para replicar el París del siglo XIX que Amy visita, los cineastas fueron a Ipswich en Massachusetts. “No podíamos ir a Europa, así que encontramos este rico castillo en Massachusetts con unos increíbles jardines y una escala perfecta. Tiene unos colores, una arquitectura y espacio completamente distintos a los de Concord”.

Para la escena del carruaje con la tía March y Amy, el equipo de producción tuvo la suerte de conseguir permiso para rodar en los jardines Arnold Arboretum, diseñados por Frederick Law Olmsted y que ahora pertenecen a la Universidad de Harvard. El Arboretum es considerado uno de los mayores tesoros naturales de Boston.

Fue un reto intentar recrear el París de 1860 en Boston” admite el supervisor de localizaciones Douglas Dresser. “Cuando vimos el Arnold Arboretum supimos al instante que ese era el sitio”.

Pero no todo fue fácil. Al principio había dudas por parte del Arboretum. Habían prohibido grabar en su recinto desde que fue creado. Pero fue el legado de la misma Alcott lo que hacía esta solicitud diferente.

Mi reacción inicial fue que esto podía perturbar y alterar mucho el día a día del Arboretum” dice William Friedman, director del Arnold Arboretum. “Pero empecé a pensar sobre MUJERCITAS y cómo es parte de una época en la historia de Nueva Inglaterra que todos compartimos. Me pareció correcto celebrar en este momento una historia que está tan íntimamente arraigada a Nueva Inglaterra y ha influido a tantas personas. También vimos la oportunidad de hablar sobre lo que significa vivir con la naturaleza presente y cómo esta institución nació junto con un modelo europeo de grandes espacios públicos”.

Gerwig agradece a Gonchor su intensa atención al detalle, hasta el punto en el que dejaba marcas de hollín en las paredes de todas las habitaciones con velas. “Jess entendió que lo que quería era construir un espacio en el que podrías entrar a vivir porque es real” dice Gerwig. “Entendió que dejar una capa de suciedad sobre las cosas haría que la película respirase. Y también entendió cómo tenía que transformarse la casa. En la infancia la casa tiene una luz de chimenea, hogareña, y cuando son adultas se hace un poco más fría, algo más apagada”.

Creando el Vestuario

Pocas historias albergan tanto potencial para aunar personaje, persona y época como Mujercitas. Es por eso que Gerwig contó con la diseñadora de vestuario Jacqueline Durran, cuyo trabajo incluye dramas como Orgullo y Prejuicio y Anna Karenina, por la que ganó un Oscar, y paradójicamente las contemporáneas e íntimas películas de Mike Leigh. Esa era exactamente la combinación que Gerwig estaba buscando para MUJERCITAS.

“Jacqueline comprendió perfectamente que quería un diseño fuerte, auténtico y táctil, pero que también pareciese ropa del día a día y no disfraces, porque eso ayuda a que parezca moderno” dice Gerwig. “Quería que se investigase cada una de las piezas y que se pudiese poner pies de página con la referencia, pero que también perteneciese al mundo de la familia March”.

Durran leyó el libro de pequeña pero no había visto ninguna de las adaptaciones y decidió no ver ninguna. “Mi punto de partida fue el guion de Greta y por tanto su visión” dice Durran. “Había investigado mucho y había absorbido completamente el mundo de los Alcott, esa casa de artistas, libre pensadores y radicales, así que teníamos un punto sólido con el que empezar”.

Durran se unió a Gerwig en la investigación más intensa sobre vestuario que habría tenido hasta la fecha. Juntas, repasaron vastas colecciones de fotografías victorianas, como el trabajo de Julia Margaret Cameron, la maestra fotógrafa del siglo XIX que llevó su amor por la literatura a su profesión, y centró su trabajo en niños y familias, permitiendo mostrarles de nuevas formas. “En 1860 estaba empezando la fotografía así que podemos encontrar muchos fotógrafos artísticos haciendo un gran trabajo” comenta Durran.

Mientras tanto, Durran también investigó sobre los pintores de la época. “Por supuesto el impresionismo ha influido mucho en la película, tanto el europeo como el americano que llegó poco después. Pero para mí, Winslow Homer fue la gran revelación” dice Durran sobre el pintor americano conocido por sus cuadros expresionistas que tratan sobre la relación primordial entre humanos y naturaleza. “Sentía que su trabajo era muy apropiado para lo que íbamos a crear. De hecho, el particular gorro que lleva Jo en la playa es un tributo a High Tide de Winslow Homer”.

Durran empezó con varios puntos centrales. Dividió la película en dos partes diferenciadas: una es dentro de la casa de los March con su atmósfera bohemia de libertad y creatividad que Marmee creó y la otra es el mundo exterior, con su abanico de posibilidades y reglas más rígidas. También se preocupó de entremezclar constantemente trozos de tela de una hermana a otra, de un periodo al siguiente, pera reflejar cómo se heredaba la ropa.

Delineó una paleta de colores muy diferenciada para cada hermana: Jo tiene reflejos de rojo intenso, Meg sombras lilas y verdes, Beth tiene rosas y Amy frescos tonos de azul claro. De la misma forma, Meg y Amy suelen aparecer con la típica crinolina que usaban las mujeres de la época, mientras que Jo evita el corsé y Beth permanece con vestidos más infantiles.

Lo más importante para Durran fue permitir que cada hermana fuese sí misma. “Era importante que la imagen de cada una fuese una declaración de algo. Cada una tiene una visión distinta del mundo” dice Durran.

Jo es más masculina. Ansía la libertad de un chico y se identifica tanto con Laurie que están cambiándose ropa continuamente. Siempre lleva colores vivos, si no es rojo entonces es un azul intenso o algo que sobresalga” continúa Durran.

Meg, que es romántica y le encanta el teatro, viste un poco como en un cuento de hadas medieval, con estilos neogóticos tan en boga en la época. Beth por otro lado es la más infantil y la que se queda más en casa de las hermanas. No tuvo realmente la oportunidad de crecer y ver el mundo exterior, así que mantiene los rosas suaves”.

Amy es sin duda la hermana que está más a la moda, incluso antes de ir a Europa. Siempre tiene un aire joven, es determinada y lista”.

Marmee fue uno de los mayores retos para Durran. “Tiene muchas facetas. Por un lado es muy maternal, pero por el otro es muy radical. Pero espero que lo que transmita su forma de vestir es que es práctica: se viste de forma que pueda saltar a la acción cuando se le necesita en casa y también salir al mundo exterior a ayudar. También queríamos que se viese una pequeña influencia de Marmee en todas las chicas, ver algo de su estilo en ellas”.

La tía March es la que tiene el estilo más histórico. “Tiene un riguroso vestuario victoriano al que le falta la gran imaginación de las hermanas” comenta Durran. “Representa el mundo más directo que rodea a las hermanas March y encaja a la perfección con las interpretación de Meryl”.

Durran tuvo la oportunidad de trabajar con dos leyendas británicas del vestuario: la cineasta Christine Edzard (Little Dorrit), que le dio acceso a su almacén de vestuario Sands Films Costumes y Jon Bright, ganador del Oscar por Una Habitación con Vistas que también tiene un almacén lleno de vestuario original.

Christine me inspiró mucho. Creó todo el vestuario de Little Dorrit sin usar ni una máquina de coser. Sabe muchísimo sobre las telas y moda del siglo XIX y trabajó en el vestuario de Jo, Beth y Laurie. John tiene una forma muy diferente de trabajar, pero es un experto igual de apasionado, y creó el vestuario de la tía March. Tener a los dos dándome consejo ha sido un buen recuerdo de que no hay una forma única de hacer un vestido de época”.

A medida que se acercaba el rodaje, Durran empezó a colaborar con el reparto. “Cada vestido se creó con una mezcla de referencias, imaginación y más tarde la interpretación del personaje que aportaba cada actriz. Así es como cobraron vida” observa Durran.

Los actores por su lado estaban muy agradecidos de lo mucho que ayudó a mejorar sus interpretaciones. “Jacqueline entiende cómo una actor encuentra a su personaje a través del vestuario” observa Watson. “Las capas que te vas poniendo cada mañana te van metiendo poco a poco en el personaje, literalmente, empezando por los calcetines hasta la última joya. Es una diseñadora de vestuario para actores”.

Cuando se terminó de rodar, el trabajo de Gerwig acababa de empezar. Mucha de la estructura narrativa ocurre después, en la sala de montaje, donde colaboró estrechamente con Nick Houy, quien también editó Lady Bird con ella. Al mismo tiempo empezó a trabajar en la banda sonora con el oscarizado Alexandre Desplat.

“Quería que la música fuese clásica, pero aun así fresca” dice Gerwig. “Alexandre y yo hablamos sobre ser arriesgados con la música y no tener miedo de algo exuberante. La música es más austera cuando son adultas, así que es como cuando accionas una caja de música y la música empieza a desvanecerse a medida que se hacen mayores. Alexandre sabe cómo usar la música para realmente crear un mundo”.

Crear un mundo” es probablemente un resumen apropiado de lo que Gerwig se planteó hacer con MUJERCITAS. Es un mundo que está influenciado por las propias experiencias de Alcott en su época, pero que al mismo tiempo se centra en temas que afectan a la gente de hoy más que nunca. “Me moría por hacer esta película” concluye Gerwig. “Quería contar una historia de mujeres que hacen arte, que hacen dinero, mujeres que eligen y sobre cómo mantener la valentía en la edad adulta. A veces cuando sigues una intuición con una historia, parece que el mundo se pone de tu lado. Esta historia todavía nos resuena porque es un trabajo humanista. Es una historia sobre la familia y las conexiones humanas al margen del género, lo que ha hecho que trascienda el tiempo y el espacio”.

“Creo que lo que más me gusta de MUJERCITAS es que trata sobre cómo las mujeres podemos ser de la forma que queramos y al mismo tiempo ser amadas y respetadas” concluye Pascal. “Trata sobre la lucha por un mundo en el que el poder y arte de las mujeres puede dar un paso al frente y todo el mundo esté contento con quien es”.

Mucho de lo que Alcott escribió en MUJERCITAS todavía tiene sentido en 2019. Como reflejo tenemos estas palabras sacadas de la novela: “Quiero hacer algo magnífico… algo heroico o maravilloso que no se olvide cuando muera. No sé el qué, pero lo estoy esperando y prometo asombraros algún día”.

Sobre el Autor

Alfi

Diseño Gráfico y Producción Editorial, amante del cine y de sus BSO, además de los videojuegos, fiel servidor al Orden Jedi y en mis ratos libres escribo sobre este maravilloso mundo, el séptimo arte. alfmarfez@newcinema.es

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