Repaso al Episodio 2 de El Libro de Boba Fett: Las Tribus de Tatooine

Seguimos con EL Análisis Subjetivo de El Libro de Boba Fett, y hoy toca seguir la aventura con el Episodio 2: Las Tribus de Tatooine

Avisamos de  SPOILERS en el artículo.

En este segundo episodio comenzamos con la aparición de un asesino a sueldo sacado de Mortal Kombat por lo menos, ya capturado y dejándonos claro que jamás de los jamases hablará de quien lo ha contratado debido a su reputación, incluso bajo cimitarras de los Gamorreanos. Pero todo cambia cuando lo lanzan a la guarida del Rancor, ahí toda su reputación se desvanece de golpe y lo larga todo rapidito y… sorpresa el Rancor no existe, son los padres. Buena estratagema de Boba y sus secuaces para hacerle hablar, y descubren que fue enviado por nada más y nada menos que por el alcalde.

Acto seguido, Boba con su fiel compañera/subordinada y los dos Gamorreanos van a ver al famoso alcalde, una vez allí, en el mostrador del «Ayuntamiento» comprueban si tiene cita previa, lo cual es obvio que no (vaya pérdida de tiempo). Entonces Boba haciendo uso del poder de las armas entra en las estancias del alcalde saltándose todos los protocolos (matar no pero saltarse los protocolos sí), acto seguido conocen al alcalde que es, por así decir, el carisma personificado y  yo no sé como ganó unas elecciones, un alienígena con boca de trompa en fin, algo prometería a sus votantes.

Finalmente al asesino a sueldo es fulminado por los propios soldados del alcalde diciendo que estaba buscado por la justicia (no se lo creen ni ellos) y le ofrecen a Boba la recompensa por haberlo capturado. Después de recoger el dinero, le da a entender que la democracia no funciona en la ciudad y que Boba es quien realmente manda.

¡Ya está aquí el Gran Alí!

Cuando salen de allí aparecen los mellizos Hutt, uno de los seres (bueno unos) más abominables que he visto en toda la saga, a parte de tener como 30 esclavos que los llevan en una litera-camilla, ya que es así el estilo Hutt, y como escolta tienen a un Wookie con una cara que rezuma amabilidad (todo el mundo sabe que tarde o temprano van a darse de tortas, amor a primera vista), un bicho con el que nunca te echarías una partida de Dejarik.

Siguiendo con los sueños de este nuevo Daimio en la pecera, y siguiendo con su historia nos damos cuenta de como la franquicia trata de humanizar a los moradores de las arenas, esos seres siempre odiados y temidos a lo largo de toda la saga, por el simple hecho de estar dando todo el rato por saco (recordemos la carrera de vainas del Episodio 1 disparando a las naves, atacando a Luke mientras busca a R2-D2, los ataques a las granjas de humedades, etcétera)

Con lo que podremos convivir con ellos a través de los ojos de nuestro nuevo héroe, viendo que solo quieren sobrevivir y estar a sus cosas a pesar de ser un poco granujillas. Entonces vemos que pasa un tren y les dispara porque sí, por ser feos, ¿lo son realmente?, dándonos a entender lo segregados que están como tribu.

Entonces el ex caza recompensas se va una noche y se va a no se sabe donde y les pega una paliza a unos malos que le estaban robando la bebida y los nachos a una dulce pareja (momento Disney «justice incomming»).

Boba se está cabreando

A la mañana siguiente este reaparece con unas motos deslizadoras y les enseña su nueva faceta de profesor. Y es así como con ayuda de estas motos junto a sus nuevos amigos Tusken logran acabar con los Pyke que iban en el tren y les perdona la vida porque ahora es bueno y justo. Les deja ir y les da un melón del desierto para q no se deshidraten, ¿acaso sabe Boba algo de esa especie? ¿y si les sienta mal?.

El caso es que como agradecimiento a sus actos, los Tusken le meten un lagartito muy mono por el cerebro a modo de PCR, ¿acaso querían saber si tiene COVID?. El caso es que le hace flipar y bastante y en sus alucinaciones podemos ver como se abraza con un árbol y se lleva una rama. A la mañana siguiente le sacan el reptil y le introducen en el ritual Tusken y por fin le dan una ropa decente.

Haciéndose mas tarde una vara propia con esa rama tan característica de los Tusken con el extremo en forma de ovni.

El capítulo termina con el poblado bailando la danza de… ¿la lluvia?.

Sobre el Autor

Alfi

Diseñador e ilustrador, amante del séptimo arte, devorador de Bandas sonoras y de videojuegos, y un fiel servidor al Orden Jedi.

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