Basada en hechos reales, llega a nuestras pantallas Moneyball

“Moneyball” llega este viernes a nuestras carteleras tras el éxito que ya ha cosechado en la taquilla estadounidense, donde ya es número uno, con una recaudación de más 105 millones de dólares. A pesar de su escaso presupuesto y de los problemas a lo que tuvo que hacer frente el proyecto durante el proceso de producción, la crítica y el público le han dado el visto bueno, convirtiéndola en favorita para los Oscar, ahora solo falta que lo hagan los espectadores españoles.  

“Moneyball: Rompiendo las reglas” se basa en la historia de un personaje real, Billy Beane, manager general de los Oakland Athletics desde 1998, y cuyos métodos poco convencionales hicieron posible que en 2003 apareciera la novela “Moneyball: The art of winning an unfair game”, surgiendo de este modo la idea del último gran proyecto de la industria cinematográfica.

En primer lugar, fue Stan Chervin el autor del argumento original, que pasó a manos de Steven Zaillian, encargado de revisarlo, pero cuyo trabajo finalmente iría a parar al reputado Aaron Sorkin, quien acabó de dar vida al libreto.

El proyecto tuvo que hacer frente a más de un problema, ya que hubo retrasos en el rodaje, el director Steven Soderbergh fue reemplazado por Bennett Miller, y también se dieron sustituciones en el reparto, pues el actor Jonah Hill acabó por sustituir a Demetri Martin.

Pero es obvio que tanto esfuerzo ha valido la pena, y es que el duro trabajo se está viendo compensado con varias nominaciones a los Globos de Oro, aunque saliese de vacío, pero eso no quiere decir que no acabe siendo la sorpresa de los Oscar, donde se perfila como una de las favoritas. 

Finalmente fue Bennett Miller el encargado de dirigir la cinta, en el que es su tercer largometraje, tras haber dirigido el documental “The cruise” (1998) y “Truman Capote” (2005), donde ya colaboró con Philip Seymour Hoffman: «No me interesan las películas deportivas típicas», confiesa el realizador. «No quería una película donde al final el héroe es paseado en andas por sus compañeros en un estadio lleno de forofos delirantes, con corchos de champán volando, trofeos, fuegos artificiales y todo eso. Prefiero los triunfos serenos que no brillan tanto, pero que son más profundos y duraderos». Pero como no podía ser de otro modo, Miller no dejó nada al azar y se asesoró bien para poder recrear la esencia del beisbol en la gran pantalla. Para ello, buscó a jugadores con experiencia y contrató a Michael Fisher, que ya había trabajado en films como “Titanes, hicieron historia” (Boaz Yakin, 2000), para que entrenara y coreografiara al equipo, dando vida a los partidos de los Athletics. 

El protagonista de la cinta no es otro que Brad Pitt (“El árbol de la vida”), y ha sido uno de los más elogiados por su trabajo, que le ha valido por el momento varios galardones. En el film forma tándem con Jonah Hill (“Supersalidos”, “Lío embarazoso”), otro de los nominados en las últimas semanas. Junto a la pareja protagonista, terminan de completar el reparto, Philip Seymour Hoffman (“Los idus de marzo”), Robin Wright (“La conspiración”), Chris Pratt (“Dime con cuantos”), Stephen Bishop (“El invitado”) y Brent Jemmings (“Honeydripper Blues Bar”)

Un prometedor elenco, en el que Brad Pitt da vida a Billy Beane, una prometedora estrella del beisbol que no logró triunfar. Por eso, ha centrado todos sus esfuerzos en la dirección del equipo de los Oakland Athletics, pero a principios de 2002 la situación del equipo es pésima, tras haber abandonado varios de los mejores jugadores las filas de los Oakland, se necesita formar una nueva plantilla pero la falta de dinero se presenta como el gran problema. Es en ese momento, cuando Beane decide seguir las teorías de Bill James (creador de un método que se basa en el análisis estadístico del juego), y para ponerlo en práctica decide contratar a Peter Brand (Jonah Hill). Juntos, reformulan la forma de gestionar el equipo, aunque sus métodos no son del agrado de todos, especialmente por parte del director de campo de los Athletics (Philip Seymour Hoffman), pero finalmente darán el gran paso adelante. 

La cinta nos permite apreciar el estilo visual marcado por la fotografía obviamente naturalista de Wally Pfister, el director de fotografía habitual que emplea Christopher Nolan en sus trabajos. “Moneyball” se rodó en cinco estadios diferentes, entre los que no podía faltar el Oakland-Alameda County Coliseum, donde caben 60.000 personas. Con el fin de recrear todos los detalles que ocurrieron en la vida real, se recurrió al guitarrista Joe Satriani para que tocase la misma versión del himno nacional que tocó para los Athletics en 2002, el día en que se inauguraba la temporada de beisbol; y lo hizo con la misma guitarra que entonces, una Ibáñez modelo chrome prototype.     

Quizá uno de los grandes retos a los que tuvo que hacer frente el equipo de producción, fue el seleccionar a los jugadores que formarían el equipo, pues a la prueba de selección se presentaron más de 750 candidatos. Se buscaba que los aspirantes tuviesen tanto dotes interpretativas como deportivas, y los elegidos se sometieron a los rigurosos entrenamientos de Michael Fisher, que se dedicó a preparar al grupo para la escena clave del film, un partido en el que se reprodujo cada golpe y cada lanzamiento: «Habitualmente cuando hago una película de deportes, yo invento toda la acción. En este caso hemos reproducido fielmente el partido número 20», explica Fisher.

 

 

 

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