El topo, un film lleno de acción e intriga en plena Guerra Fría

“El Topo”, se estrenaba el pasado mes de septiembre en Reino Unido, y tras su primer fin de semana en taquilla las cifras recaudadas, unos 22 millones de euros, daban fe del éxito de esta adaptación cinematográfica de la famosa novela de John Le Carré, del mismo nombre; la cual ha recibido numerosas críticas favorables tras su paso por la Mostra de Venecia, siendo también nominada en ocho categorías en los British Independent Film Awards. 

El film ha contado con la aprobación de Le Carré, tal y como ya hizo para la adaptación de la serie que emitió la BBC, aunque como siempre hubo algunos recelos al principio: «El Smiley de Oldman, desde el mismo instante en que aparece en escena, es un hombre que espera pacientemente a explotar. El peligro, la furia reprimida y esa humanidad que apenas consigue mantener a flote sobre el parapeto de la desesperación son de Oldman. Si me cruzara con el Smiley de Alec Guinness en una noche oscura, mi instinto sería buscar su protección. Si me cruzara con el de Oldman, creo que huiría como alma que lleva el diablo». Por su parte, el director del film, Tomas Alfredson, matizaba la dificultad de tomarse al pie de la letra las más de 300 páginas del libro: «Evidentemente, en una película no puedes reflejar cada detalle de un libro de 349 páginas. Pero puedes tomar pasajes, momentos, situaciones e intentar describirlos como tú los ves»

En 1961, John Le Carré daba el gran salto y debutaba con la novela “Llamada para el muerto”; un cambio radical sin duda el que llevaba a cabo este ex-miembro del MI5 y MI6 británico, cuyo verdadero nombre es David John Moore Cornwell. Con esta novela se daba a conocer y gracias a su personaje, George Smiley, se labraría una exitosa carrera literaria, hasta el punto de que no tardaron en llegar las adaptaciones, la primera en 1966 de la mano de Sidney Lumet que rodó una película en la que participaron James Mason y Simone Signoret. Apenas un año más tarde, Martin Rift hacia lo mismo con la tercera y más exitosa obra de Le Carré, “El espía que surgió del frío”, y que fue llevada a la gran pantalla con actores de renombre como Richard Burton y Rupert Davis. Diez años después, el mismo Le Carré retomaba a su antiguo personaje en la novela “Tinker, tailor, soldier, spy” (1974), que en 1979 fue transformada en una serie por la BBC, siendo Alec Guinness el famoso Smiley.

 

Sin embargo, “El Topo”, es la primera gran adaptación cinematográfica de esta novela de culto, que se ha presentado como un gran reto para su director, Tomas Alfredson (“Déjame entrar”), el encargado de resucitar a uno de los personajes más populares de la literatura británica del siglo pasado, pero para el que ha contado con un reparto de alto standing. 

Podremos disfrutar de la gran actuación de Gary Oldman (“El Caballero Oscuro”) interpretando a George Smiley, mientras que el papel de su jefe corre a cargo de John Hurt (“Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal”), y el de su ayudante queda en las manos de Benedict Cumberbatch (serie “Sherlock”). Por otro lado, junto a Oldman, tenemos varios candidatos susceptibles de convertirse en el topo, como Colin Firth (“El discurso del rey”), Toby Jones (“Capitán América: El primer vengador”), Ciarán Hinds (“La deuda”) y David Dencik (“War Horse”). Y entre los actores secundarios cabe destacar el trabajo de Tom Hardy (“Origen”), Mark Strong (“Robin Hood”) y Stephen Graham (“Piratas del Caribe: En mareas misteriosas”).   

Pero también el trabajo detrás de las cámaras ha sido arduo, y hay que resaltar el papel clave de los guionistas Bridget O’Connor y Peter Straughan, que han adaptado la novela original; y como ninguna película seria lo que es sin una banda sonora, también hay que destacar la labor del compositor español Alberto Iglesias, quien ya puso música a otra adaptación cinematográfica de una de las novelas de Le Carré, “El jardinero fiel” (Fernando Meirelles, 2005). Al tratarse de un film ambientado en la Guerra Fría ha sido importante el trabajo de la diseñadora de producción Maria Djukovic (“Las horas”), y del director de fotografía Hoyte van Hoytema (“Déjame entrar”). Para lograr mayor realismo se escogieron como centros del rodaje, localizaciones muy concretas de Inglaterra, e incluso se empleó un miniestudio en Mill Hill, al norte de la capital londinense, para recrear las oficinas de la Cúpula. También se rodó en algunos puntos de Budapest y Estambul, algunas de las escenas externas. 

El resultado de todo este laborioso proceso se deja sentir en esta película, ambientada en 1973, en los años de la Guerra Fría, donde se perfila un panorama internacional de lo más complejo. En este ambiente se mueve el Servicio de Inteligencia Británico, o MI6, la conocida “Cúpula” que trata de mantener la seguridad del país anglosajón. Pero cuando una misión en Hungría termina en un rotundo y sangriento fracaso, el jefe de la Cúpula, Control (John Hurt) y su lugarteniente y espía, George Smiley (Gary Oldman)  son expulsados de esta. Es entonces cuando Smiley, que se acaba de separar de su mujer, es solicitado por el gobierno británico como agente secreto, ante las sospechas de que un topo este amenazando la seguridad de la Cúpula. Para llevar a cabo su misión, Smiley contará con la colaboración de un joven agente llamado Peter Gillian (Benedict Cumberbatch); pero las cosas parecen no avanzar hasta que un agente de campo llega con una pista a la Oficina del Gabinete, y todo apunta a Turquía. Pero mientras tanto, Smiley comprueba como su jefe Control ha reducido la lista de sospechosos a cinco: el “el calderero” Percy Alleline (Toby Jones), “el sastre” Bill Haydon (Colin Firth), “el soldado” Roy Bland (Ciarán Hinds), “el pobre” Toby Esterhase (David Dencik) y “el espía”, que no es otro que el mismo Smiley.   

 

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